El Social Club lleva cerrado desde marzo de 2020 y este sábado acoge la prueba piloto para la reapertura del ocio nocturno. Los asistentes estarán sentados y la zona de baile, acotada. | T. Ayuga

17

La reactivación inmediata del ocio nocturno está en juego este fin de semana. Mallorca e Ibiza acogen entre esta noche y mañana tres pruebas piloto para comprobar si los protocolos establecidos dan el resultado esperado y el sector, paralizado prácticamente desde la irrupción de la pandemia, puede iniciar su reactivación.

Las pruebas piloto de este viernes son en una discoteca y en un concierto al aire libre. En concreto, el Hard Rock de Ibiza y el concierto de Sidonie en el marco del Mallorca Live, en Calvià. Este sábado será el turno de la discoteca Social Club Mallorca, ubicada en el Passeig Marítim de Palma, donde ya está todo preparado.

Los tres eventos tienen el aforo limitado y en el caso del Social Club ya se han vendido más de 200 entradas de las 300 que se pusieron a la venta, que es el máximo de personas que podrán asistir. La jefa de operaciones de la discoteca, Mari Carmen De Pablo Garí, explicó que las puertas se abrirán a las 21:00 horas y el cierre será a las dos de la madrugada, horario límite fijado por el Govern para locales de restauración y bares de copas en la actual fase de la desescalada.

Ta240621001-12.jpg

Las personas que han adquirido su entrada ya conocen los requisitos para poder acceder. Para ello, deberán presentar a la entrada un certificado COVID oficial que indique que han sido vacunados con al menos una dosis hasta 15 días antes del evento. Los clientes no vacunados deben presentar una PCR negativa como máximo 72 horas antes del evento o una prueba de antígenos negativa.

Esta documentación se deberá presentar en un primer control, donde habrá personal de la discoteca y de la Conselleria de Salut. Una vez se haya comprobado que los datos son correctos, los clientes pasarán a la discoteca, donde a la puerta se les escaneará el código QR y el personal los acompañará hasta la mesa asignada.

La discoteca ha movilizado una treintena de personas entre personal de seguridad y camareros. Los clientes estarán sentados en mesas, que se han distribuido tanto en el interior como en la terraza. Son de un máximo de seis personas dentro y de doce, fuera. Se distingue entre la zona VIP y la de admisión general, pero las reglas son las mismas, detalló De Pablo.

En cuanto a la zona de baile, que está acordonada, solo podrá acoger a 20 personas, que deberán mantener las distancias si no pertenecen al mismo grupo y llevar mascarilla en todo momento. Solo se podrá consumir en las mesas y se llevará a cabo algún espectáculo para amenizar la noche. «Es lo más parecido a la normalidad que podemos hacer», dijo la jefa de operaciones.

El director del Institut Balear de Seguretat i Salut Laboral, Rubén Castro, visitó el local para comprobar los protocolos.