A la hora de plasmar sus respuestas los alumnos tienen libertad absoluta. | Daniel Espinosa

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La prueba de la PBAU, la antaño llamada Selectividad, regresa un año más a nuestra agenda y casi de forma automática vuelven con ella viejas polémicas al respecto. Este lunes se ha conocido la decisión del TSJC de que este mismo martes los alumnos catalanes podrán exigir que sus exámenes se ofrezcan en catalán, castellano y aranés, para que cada uno tenga la opción individual de escoger el idioma que prefiera. Una elección plena y normal. Y en Baleares, ¿cómo queda la situación?

Lo cierto es que no hay muchos cambios en este apartado con respecto a años anteriores. Los alumnos baleares que se examinan en la PBAU este mes de junio reciben los enunciados y protocolos de las materias (excepto los de idiomas) en catalán, aunque existe una versión traducida al castellano para las personas exentas de examinarse del idioma propio de las Islas, y para los alumnos que, no estando exentos de dicho examen, así lo soliciten.

A la hora de plasmar sus respuestas los alumnos tienen libertad absoluta, como ha sido siempre, incluso en los tiempos en los que la PBAU era conocida por todos como Selectividad. De este modo los exámenes tanto se podrán responder en catalán como en castellano, con la salvedad de las materias de Lengua y Literatura Catalana y Castellana y de primera lengua extranjera, que se tendrán que contestar en el idioma que corresponda.

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Distintos colectivos en el ámbito estatal han confrontado esta realidad. La Asamblea por una Escuela Bilingüe denuncia una instrucción que insta a «repartir primero los enunciados de examen en catalán y, solo si algún alumno lo pide, darle la versión en castellano». «Los alumnos tienen derecho a elegir el idioma oficial en el que quieren desarrollar las pruebas, por lo que las instrucciones dadas a los Tribunales de selectividad son contrarias a la Constitución», esgrime.

Se trata de un caballo de batalla tradicional de formaciones políticas como Ciudadanos y más recientemente Vox. Recordemos que en la edición de junio de 2020 Jorge Campos (Vox) ya criticó un «burdo adoctrinamiento» de la Conselleria d’Educació en la prueba de Lengua Catalana de la Selectividad.

No obstante, en el caso de los alumnos, estos siguen pudiendo solicitar que su copia de examen se les entregue en catalán, la lengua prioritaria de comunicación de la universidad, o en castellano, lengua oficial en las Islas junto a la propia, y año tras año solo un porcentaje muy pequeño denuncia problemas y posibles irregularidades.

Sí es algo diferente el panorama en el ámbito institucional. Por ejemplo, vemos como toda una vicepresidenta del Parlament como Gloria Santiago (Unidas Podemos) se expresa dentro y fuera de la Cámara con toda normalidad en español, algo inaudito no hace tanto. Al mismo tiempo el portavoz del Govern, Iago Negueruela, se esfuerza con sus largas comparecencias en la lengua propia de las Islas, una lengua que para él no es materna. Y sin embargo nadie se escandaliza.