Este viernes las terrazas estuvieron muy concurridas. | T. Ayuga

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Este fin de semana es el primero después de casi medio año que la actividad de bares y restaurantes será la más parecida a la normalidad pre pandemia, aunque con matices. Por ello, el sector prevé «mucho movimiento», en palabras del presidente de CAEB Restauración, Alfonso Robledo. «Hay ganas de salir», reconoció, al igual que otros restauradores, sobre todo del centro de Palma, una de las zonas de la Isla que más se beneficiarán de la apertura.

Este viernes fue la primera noche en que se pudo servir en el interior, en mesas de hasta seis personas. También fue el primer día de apertura hasta medianoche y el primero de fin de semana sin toque de queda. Aunque los restaurantes tienen hora de cierre, al no haber limitación a la movilidad nocturna, los clientes no tienen que salir corriendo. «Pueden venir a cenar a Palma desde cualquier punta de la Isla y salir del local tranquilamente a las doce», indicaban desde el sector.

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Desde este viernes también se ha ampliado de forma considerable el número de personas que pueden sentarse juntas en las terrazas. Ha pasado de cuatro a diez, lo que evita muchas dificultades a familias y grupos de amigos que quieren ir a comer o a cenar a un restaurante. «El límite de cuatro comensales suponía un quebradero de cabeza en muchas ocasiones», indicó Robledo, consciente de que había que cumplir las reglas.

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Las nuevas normas tenían que entrar en vigor el domingo, pero la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el toque de queda y el límite de personas en reuniones sociales y familiares alteró los planes del Govern. Entraron en vigor ayer, tras ser aprobadas en Consell de Govern extraordinario, y, además, se amplió el número de comensales por mesa en la restauración inicialmente previsto. De ahí que desde ayer por la noche ya se pueda cenar en el interior de los restaurantes y el cierre sea a medianoche, y no se haya de esperar a mañana.

El aforo en el interior de los restaurantes es del 50 % y con un máximo de hasta 150 personas, pero esta apertura da más margen a los empresarios. «Es cierto que mucha gente prefiere terraza, pero en caso de lluvia, como todo apunta para este fin de semana, los clientes pueden entrar dentro, algo que nos tranquiliza», dijo el presidente de CAEB Restauración.

Si bien estas condiciones propician que prácticamente todos los negocios puedan abrir sus puertas, no todos lo harán. Un porcentaje importante de restaurantes de Mallorca está enfocado al turismo y a día de hoy «la demanda es insuficiente», señaló Robledo. En este sentido, apuntó que si bien hay locales donde no se puede comer sin reserva, los ubicados en zonas eminentemente turísticas, especialmente británico, no corren esta suerte.