Helena Maleno ha presentado este martes por la mañana, en Ca n'Oleo, una campaña para denunciar las amenazas constantes que sufre. | Pere Bota

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La activista y defensora de los derechos humanos de las personas migrantes, y experta en migración y trata de seres humanos, Helena Maleno, además de doctora honoris causa por la Universitat de les Illes Balears, ha presentado este martes por la mañana, en Ca n'Oleo, una campaña para denunciar las amenazas constantes que sufre y exigir a los gobiernos de España y de Marruecos protección tanto para ella como para su familia.

Durante la rueda de prensa, el vicerrector de Campus, Cooperació i Universitat Saludable, Antoni Aguiló, ha insistido en la necesidad de defender los derechos de aquellos que «cada día arriesgan su vida en el mar. Detrás hay personas como nosotros, huyendo de situaciones inimaginables». La defensora mexicana Marusia López ha participado en esta presentación y ha mostrado su apoyo a la campaña 'Justicia para Helena Maleno' a fin de poner fin a la «criminalización» hacia su persona y la de su hija.

Helena Maleno ha dedicado toda su vida a reconocer y velar por los derechos humanos de las personas migrantes. Lleva más de 20 años instalada en Marruecos, lugar donde ha llevado a cabo su lucha desde la frontera. Es, además, fundadora del colectivo Caminando Fronteras, que trabaja por reconocer el derecho de las personas migrantes.

Persecución

La activista fue expulsada violentamente de Marruecos el 23 de enero de 2021 y ha denunciado al Ministerio de Interior de España el hostigamiento recibido por la policía. «Cuando me deportaron pusieron en peligro mi vida y la de mi hija, separándome de ella durante 32 días. Mi delito ha sido llamar a Salvamento Marítimo cuando había pateras en el mar», ha confesado.

Desde 2012 y durante los siguientes cinco años, Helena Maleno ha sido investigada y acusada de tráfico de inmigrantes por sus llamadas de rescate. Esas acusaciones estaban fundamentadas en unos dosieres elaborados por el cuerpo policial de España. Sin embargo, esas «falsas acusaciones», como ha subrayado, finalmente acabaron después de que una sentencia del Tribunal de Tánger dictaminara que «lo que yo hago no es delito, sino que es un trabajo humanitario».

A pesar de su victoria, son muchas las persecuciones que ha ido sufriendo, tanto ella como su hija, a lo largo de estos últimos años. «He tenido hasta 37 ataques en un año», ha asegurado. Tras la expulsión del país marroquí, la activista ha mencionado que la violencia hacia ella no ha cesado en los últimos meses. Las organizaciones internacionales, así como sendas entidades y asociaciones, han activado una campaña para pedir, de forma urgente, a España su protección.