Sala de admisión del centro de salud de Santa Catalina. | Jaume Morey

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«Las próximas semanas prevemos que serán difíciles porque después de tanto tiempo la población estará ansiosa de ver a su médico o a su enfermera y puede que las agendas se colapsen». Es el temor de la directora médica de Atención Primaria, Antònia Roca, que no hace más que expresar un miedo compartido por muchos de los profesionales sanitarios de los centros de salud. Por eso recuerda: «No hace falta que vayan todos el primer día, poco a poco recuperaremos la normalidad».

Salut teme volver a las salas de espera masificadas con gente sentada una al lado de la otra y mascarillas mal puestas, de ahí que la doctora Roca apele a la responsabilidad de todos los ciudadanos para que el proceso de desescalada en los centros de salud, pospuesto al 24 de mayo, vaya lo mejor posible.

La directora médica de esta gerencia advierte de que ha pasado más de un año desde el inicio de la crisis sanitaria y añade que, con el actual momento epidemiológico, «hay que dar un paso más para convivir con la pandemia porque esto se está alargando mucho y quedarse quieto no es una opción».

La decisión del IB-Salut, si bien era esperada por los ciudadanos, ha provocado mucha inquietud dentro del colectivo sanitario. En primer lugar porque no ven claro que la población respete las citas y siga acudiendo a Urgencias en casos que no sean necesarios; y en segundo porque se termina el triaje telefónico con el que si bien se duplicaban muchas consultas también se dirigía mejor al paciente hacia el recurso que necesitaba.

«A los profesionales les preocupa quién hará la selección telefónica y no lo va a hacer nadie, de ahí los miedos e incertidumbres», entiende Roca. Pero también advierte: «lo de cribar a los pacientes para ver quién te puede atender mejor se terminará haciendo después de la pandemia, ya se trabaja en ello», añade.

«El miedo es volver a lo de antes y nadie lo quiere por el bien de la población, pero es inherente a cualquier cambio», prosigue Roca.

La responsable médica de Primaria pone el acento en que desde el inicio de la pandemia la actividad se ha incrementado mucho. Contrariamente a lo que una población, quejosa de que los centros de salud estaban vacíos, ha percibido: «enfermería ha trabajado un 40 % más, los médicos de familia un 11 % e incluso pediatría, que se supone que estaban menos afectados por la crisis sanitaria, también ha subido un 2 %», señala. «Ha habido una gran sobrecarga y duele mucho que te pregunten cuándo abrimos los centros de salud porque se ha estado trabajando más que nunca», lamenta.

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Sobre la atención telefónica, «es completamente antinatural para nosotros», admite, porque «pierdes la mitad de la comunicación, la no verbal, que es fundamental». Pero también defiende sus ventajas para casos menores como dar los resultados de unas pruebas, «por eso hemos optado por mantener una cuota de telefónica y que el paciente decida qué le puede ir mejor».

Si bien el lunes la admisión de algunos centros ya abrirá las consultas presenciales, el sistema telefónico, la web o la aplicación de cita previa no se pondrá en marcha hasta el día 24 y se hará de forma progresiva en función de la idiosincracia de cada centro de salud.

La intención es que cada paciente sea atendido en el momento más cercano posible a su llamada pero «depende mucho del profesional, incluso dentro del mismo centro los cupos no son iguales, ya no en el número sino del tipo de pacientes». Desde los equipos directivos y la gerencia se irán controlando y buscando soluciones a los excesivos tiempos de demora.

Las Claves

En un futuro se trabajará para consolidar la plantilla

Para hacer frente al exceso de trabajo se hicieron unas 700 contrataciones extraordinarias de las que ahora quedan más de 300. «Tenemos cupos altos de médicos y ratios de enfermería muy bajas, somos conscientes pero consolidar plantilla fija requiere de trámites que ahora mismo están frenados».

Primaria ha llevado el 94 % de los casos COVID

«Parece que en Primaria se trabaja poco o que no se quería atender a la población pero ha sido al revés», asegura Antònia Roca, directora médica de la gerencia. «Se ha llevado todo el peso de la pandemia, el 94 % de los pacientes de COVID se han seguido a domicilio, sin hablar del rastreo, los cribados o la vacunación», señala.

La incidencia de la pandemia, a la baja en todas las Islas

Balears registró ayer 37 nuevos contagios por COVID-19 y la incidencia a 14 días por 100.000 habitantes se situaba en los 50,28 casos. A su vez avanza la vacunación y ya hay 302.128 personas con la primera dosis, el 30 % de la población diana, de más de 16 años.