Aina Calvo, Francisca Ramis, José Hila y Francesc Dalmau. | Pilar Pellicer

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A partir de este martes, el límite de velocidad en cualquier zona urbana de España cambia. Los 50 kilómetros por hora sólo siguen en vigor en calles y travesías con más de un carril por sentido. El resto se quedarán a 30 e incluso, la velocidad baja a 20 por hora cuando la acera y la calzada estén a la misma altura.

La medida nacional que afecta a Baleares ha sido presentada este martes en Palma, donde ya se aplicaba esta regulación desde octubre. El alcalde de la ciudad, José Hila, señala que, desde entonces el número de accidentes de tráfico se ha rebajado en un 37 por ciento y, en el caso de las colisiones más graves, esta reducción fue de un 58 por ciento.

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Considera que no se trata de un efecto de la pandemia porque la disminución del tráfico solo ha sido de un 15 %, si bien esta se habrá concentrado en las noches por el toque de queda, lo que deja fuera del cómputo algunas de las horas más conflictivas.

La directora de la DGT en Baleares, Francisca Ramis, explicó que el cambio en el Reglamento General de Circulación que entra este martes en vigor busca «reducir la siniestralidad hasta en un cuarenta por ciento. Se trata de proteger a los peatones, ciclistas y usuarios de vehículos personales y que puedan convivir de forma segura con los automóviles». La Delegada del Gobierno, Aina Calvo, por su parte, apunta a que «se trata de compaginar seguridad y sostenibilidad».

En Palma, el cambio afectará a algunas calles que ya estaban reducidas a 30 por hora y que ahora bajarán a 20 al estar en la misma plataforma la calzada y la acera. En la ciudad, el límite 30 ya era efectivo en el 90 por ciento de las calles. Hila, señaló que se continuarán introduciendo carriles a 30 en el resto de vías en las que ahora el límite está fijado en 40 o 50 para permitir en ellas un espacio para que circulen las bicicletas y los patinentes «y no tengan que ir por la calzada».