Una mujer realiza tareas de limpieza en un hogar de Palma. | T. Ayuga

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Colgar un anuncio en la web buscando trabajo como mujer de la limpieza asegura entre dos o tres proposiciones sexuales al día. Así lo confirma el IB-Dona, que ya ha recibido quejas de mujeres que buscan trabajo de limpieza pero reciben a cambio ofertas para prostituirse. Los riders, hombres y mujeres, también relatan casos de acoso sexual.

Todas las mujeres contactadas confirman estas proposiciones y algunas denuncian que el 70 por ciento de las llamadas que reciben de sus empleadores incluyen propuestas sexuales muy explícitas a cambio de dinero, pese a que solo se anuncian como empleadas domésticas.

Muchas mujeres se ofrecen para limpiar por diez euros la hora sin contrato ni garantías. A la precariedad se suma que muchas son inmigrantes sin papeles. Todas coinciden en el asedio a través del móvil y se ven obligadas a bloquear los números de teléfono de los supuestos asediadores.

Hay que denunciar

Según María Durán, directora del IB-Dona, «hemos recibido dos quejas de mujeres de la limpieza que han recibido mensajes con proposiciones para prostituirse. Pero creemos que son muchas más y ninguna se atreve a denuncia». Durán invita a denunciar, «en el IB-Dona preservaremos su identidad». También dice que desde el IB-Dona se pondrá en conocimiento de los cuerpos y fuerzas de seguridad y además, «si proceden de alguna web, se puede bloquear». Durán invita a denunciar, incluso aunque las víctimas no tengan papeles. «Pueden tener asesoramiento jurídico gratuito», dice.

María es una uruguaya sin papeles que lleva ocho meses en Mallorca y confirma el asedio. «Me llamó un hombre que me planteaba limpiar y cocinar durante ocho horas a ocho euros la hora. Tras 40 minutos de conversación me dijo que tenía una hernia en la espalda y me pedía si le hacía un masaje relajante». La desfachatez del interesado no acaba ahí: «Por ese masaje me ofrecía 100 euros más si tenía 'final feliz'. Eso sí, insistía en que no era prostitución».

Necesidad

Ana es mallorquina y trabajaba de secretaria en un despacho antes de la pandemia. Ahora se anuncia en un portal de Internet. Su anuncio es muy claro: persona seria y responsable se ofrece para limpiar. «Al principio no me lo podía creer pero he recibido propuestas como la de un matrimonio fetichista de Sóller que quería que limpiase desnuda», dice. Hombres y mujeres le hacen propuestas sexuales y denuncia que «se aprovechan de la necesidad de las personas, pero paso de denunciarlo».

Las proposiciones son de lo más variopintas: 3.500 euros por pisar descalza la cara del cliente, tríos, fines de semana con masajes, limpiar en el hogar del cliente desnuda... La colombiana Lina trabaja en una empresa de limpieza y se siente protegida, pero no es el caso de sus amigas: «El no tener papeles les hace recibir propuestas continuamente».

Según Mercedes Echegaray, portavoz de los trabajadores de Glovo, «en Palma también se han vivido situaciones de acoso. Las víctimas suelen ser personas sin permiso que tienen cuentas de riders alquiladas». Estos casos los sufren tanto mujeres como hombres. «Tenemos un sistema para denunciar y en Palma se cerraron dos cuentas de clientes tras la denuncia de los repartidores», señala.

Los 'trucos' de las mujeres para evitar ciertas 'tretas' de los empleadores

María ya sabe qué medidas tomar para evitar sustos a la hora de entrar en la casa de un cliente para una jornada de limpieza. Después de un buen puñado de experiencias desagradables «he optado por pedir el pago por adelantado. Solo basta con que me dejen el dinero encima de la mesa, que recojo cuando ya he acabado». Otra de las medidas que toma es «pedir a la persona que me ha contratado que esté en la puerta antes de entrar en la casa. Prefiero conocer a la persona y si no me inspira confianza, directamente me voy». El móvil siempre encima, por si es necesario.