Unas 300 personas se han concentrado en la Plaza de España de Palma para protestar por la situación de caos y miedo que se vive en su país. | Pere Bota

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Las redes sociales encienden la mecha de la indignación. Siguiendo el ejemplo de otras ciudades del país, unos 300 residentes colombianos en Mallorca se han concentrado en la Plaza de España de Palma para protestar por la situación de caos y miedo que se vive en su país.

'Resistencia' 'SOS Colombia', 'Nos están matando' o 'Cali, amigo, el mundo está contigo', las principales proclamas que se han oído en una Plaza de España abarrotada, en una protesta que se ha realizado simultáneamente en ciudades de hasta siete países diferentes.

Colombia lleva ya 12 días de paros y lucha a la que no parece ponerse fin. Todo comenzó el 28 de abril, cuando las protestas se sucedieron en el país hasta lograr tumbar la reforma tributaria que quería implantar el gobierno de Iván Duque. Pero esta marcha atrás del Gobierno no ha terminado de calmar los ánimos.

La represión policial para sofocar las protestas y la situación que se vive Colombia con la COVID-19 han sumido al país en la indignación, la violencia, el miedo y la miseria. Las cifras oficiales hablan de 24 muertos hasta el 5 de mayo, pero algunas ONGS aumentan la cifra hasta 37 muertes, 831 detenciones arbitrarias de manifestantes, 110 disparos con armas de fuego por parte de la policía, 222 víctimas de violencia física y 56 denuncias por desapariciones.

La abogada colombiana Natalie Pinzón, portavoz de la organización, ha hecho hincapié en la situación dramática que se vive en Colombia, al tiempo que ha denunciado la falta de políticas públicas y sanitarias que tienen a medio país autoconfinado y al otro protestando en la calle.

Residente colombianos protestan en Palma contra el Gobierno de su país
Protesta en Palma contra la represión en Colombia.

Johnny Giraldo, de 30 años, es uno de los participantes de esta protesta en Palma, que surgió de un grupo de jóvenes a través de las redes sociales y la iniciativa ha corrido como la pólvora entre la comunidad colombiana. Oriundo de la localidad de Buga, asegura sentirse impotente por la situación que se vive en todo el país.

«Mi abuela vive en un barrio de las afueras, muy cerca de la autopista, que lleva días bloqueada. Me dice que no sale de casa, y que tiene que colocar toallas en puertas y ventanas para evitar que entre el gas lacrimógeno en casa», señala, al tiempo que lamenta la situación económica en su país: «Llevo días intentando enviar dinero a mi padre, que lo está pasando mal, pero las empresas que se encargan de los envíos o no los reciben o lo retienen. Es desesperante», denuncia Giraldo.

Por su parte, Liliana Gutiérrez, que reside en Mallorca desde hace 14 años, asegura tener el miedo en el cuerpo viendo las imágenes que llegan desde Colombia. Su hijos mayor, su hermana y su madre viven en Cali, una de las ciudades donde las protestas y la represión policial han sido más virulentas. «Todos fueron a las primeras manifestaciones, cuando comenzaron los disparos, les rogué que se quedaran en casa. Y ahí siguen. Total, a mi hijo le es imposible ir a trabajar porque las carreteras están bloqueadas», agrega.

Mientras, Alex Manuel Arroyave, que dejó su Colombia natal hace 18 años, tras ser secuestrado y liberado posteriormente por las FARC, denuncia que «el estado de derecho no existe en Colombia» y que su país vive en una «dictadura disfrazada. Por eso, los jóvenes se han echado a la calle. Todas las instituciones están controladas. Y hay que decirlo muy alto: Iván Duque es un títere en manos del presidente en la sombra, ni más ni menos que Álvaro Uribe», denuncia Arroyave.