El acusado, durante el juicio. | Jaume Morey

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El notario de Alcúdia Bartolomé Bibiloni ha defendido este jueves su actuación en la firma de un poder en el año 2013 en el que se suplantó la identidad de una mujer y que provocó una estafa de más de 300.000 euros. El segundo acusado, el hombre que cometió el fraude, ha reconocido que empleó a una amiga para que firmara el documento en nombre de su madre y que, con ese poder general, luego realizó una serie de operaciones con el patrimonio de la víctima que implicó el intento de venta de una finca y más tarde, la concertación de un préstamo con garantía hipotecaria.

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En su declaración, el notario ha explicado que para él fue un poder normal, aunque ha reconocido que no recuerda los detalles de la firma y cómo comprobó la identidad de la otorgante, aunque asegura que es algo que siempre hace y que cumple con todos los protocolos. El estafador y su cómplice presentaron una copia del DNI de la madre, que estaba caducado, pero que había sido antes testimoniada por otro notario. «Para mí fue suficiente. No hay ninguna norma que me prohíba identificar con un documento caducado». La fiscal ha insistido al acusado sobre su actuación en esa firma en concreto, sin éxito: «No lo recuerdo» y el notario ha sido conminado en varias ocasiones por la magistrada presidenta del tribunal para que concretara sus respuestas.

La Fiscalía y las acusaciones particulares acusan al notario de un delito de falsedad documental por imprudencia, por no comprobar de forma adecuada la identidad de la mujer que daba el poder. Reclaman el pago de una condena de multa. El segundo acusado ha reconocido íntegros los hechos y asume una condena de cárcel menor al reconocérsele atenuantes por haber devuelto parte del dinero y porque, cuando cometió el delito sufría una grave adicción a las drogas.