La llegada de turistas durante las vacaciones y la movilidad entre islas no ha hecho aumentar los casos. | T. Ayuga

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El temor a que las vacaciones de Semana Santa disparara los contagios ha sido infundado. Las fuertes restricciones a la movilidad y las limitaciones de horarios en el sector de la hostelería han mantenido a raya el virus, a pesar de la llegada de turistas durante las vacaciones y pese a la movilidad que se produjo entre las Islas en los días festivos.

La incidencia acumulada a 14 días es de 59,71 casos por cada 100.000 habitantes, incluso por debajo de los 61,38 casos que había el 1 de abril, justo cuando comenzaron las vacaciones. Durante todos estos días la incidencia se ha mantenido por debajo de los 60 casos y si se hubiera producido un aumento de los contagios, los efectos se habrían comenzado a ver diez o quince días después, algo que no está pasando.

Mallorca, junto con Formentera, es la isla que presenta una peor situación. Menorca está en 25,7 casos por cada 100.000 habitantes y Eivissa está en 38,54 casos, cuando en enero superó los 2.000 casos debido a la veloz expansión provocada por la cepa británica.

Las drásticas limitaciones aprobadas por el Govern de Francina Armengol explican esta baja incidencia, pero esta semana la presidenta deberá decidir si levanta o no las restricciones que están en vigor hasta el próximo lunes. En caso de que lo haga, se mantendrán en vigor hasta el 9 de mayo, fecha en la que finaliza el estado de alarma.

Los hosteleros insisten en pedir que se amplíen los horarios de atención a los clientes. Ahora deben cerrar a las 17.00 horas a pesar de que la situación en Balears es mucho mejor a la de otras comunidades donde la hostelería está abierta hasta las 23.00 horas. De hecho, Balears y la Comunitat Valenciana son las que presentan un menor índice de contagios.

El levantamiento del estado de alarma es ahora la gran preocupación de la presidenta y de muchos otros presidentes de comunidades autónomas. Armengol ya ha pedido herramientas jurídicas para poder limitar los movimientos de los ciudadanos a partir del 9 de mayo.

Toque de queda

Los presidentes autonómicos no tienen potestad para regular el toque de queda, por lo que los ciudadanos podrían moverse libremente si no hay una normativa específica que se lo impida.

El fin del estado de alarma supone, además, el fin de las limitaciones al número de personas que pueden juntarse en ámbitos públicos o privados, por lo que dejará de estar en vigor que en las reuniones haya un máximo de seis personas, a menos que sean convivientes. La presidenta ha defendido la necesidad de poder regular estas limitaciones con el fin de mantener una desescalada lenta.

Nueva protesta de la restauración este jueves para pedir la apertura

Empresarios y trabajadores de la restauración se manifestarán de nuevo en Palma el próximo jueves contra el cierre de la hostelería y la decisión de permitir la apertura de hoteles. Aunque en la convocatoria de la concentración no aparece ninguna entidad o asociación, el promotor de Resistencia Balear y presidente de Foro Baleares, Víctor Sánchez, ha difundido la convocatoria en las redes sociales. La manifestación ha sido convocada este jueves a las 18.30 horas frente al Ajuntament de Palma.