Una de las excursiones más emblemáticas de Mallorca, la visita a Sóller en tren, retrasa hasta su junio el inicio de su actividad por la volatilidad que hay en estos momentos en los mercados emisores, que están sujetos a medidas sanitarias que imponen los gobiernos para impedir la expansión de los contagios. La situación puede cambiar de una semana a otra, de ahí la incertidumbre empresarial.

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La volatilidad actual en los mercados emisores y la incertidumbre empresarial por saber qué pasará tras la Semana Santa, es lo que ha provocado que las 35 empresas englobadas en la Asociación Balear de Actividades Turísticas (Abactur) hayan decidido aplazar su apertura de mayo a junio, con el consiguiente impacto en el sector de las agencias de viajes y de las empresas de transporte discrecional turístico por carretera.

El presidente de Abactur, Roberto Darias, señala que hace una semana «parecía que veíamos el final del túnel, de ahí que seguíamos todos con nuestros planes de apertura para mayo, pero los vaivenes en los mercados emisores y no saber cómo se van a comportar a partir del próximo 11 de abril, nos obliga a volver a la casilla de salida, muy a nuestro pesar».

En esta tesitura se encuentran excursiones emblemáticas como las Cuevas del Drach, Marineland (solo abre fines de semana), Palma Aquarium y el tren de Sóller. «Todas las empresas tenemos cumplimentados los deberes y dispuestas a reiniciar nuestra actividad, pero ello dependerá de cómo evolucione el mercado alemán y el británico, que tiene una importante cita el 12 de abril, cuando el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, decidirá si autoriza o no los viajes al extranjero a partir del 17 de mayo», dice el presidente de Abactur.

Lo mismo sucede con la empresa de autobuses turísticos City Sightseeing, de capital mallorquín, que paraliza la ampliación de más autobuses sine die y mantiene los tres autobuses actuales para cubrir sus trayectos.

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Incertidumbre

Que se reactive este importante sector, que da empleo a más de 35.000 trabajadores en las Islas, es vital para las agencias de viajes, transportistas, oferta de restauración y comercial.

Llevan las empresas nueve meses paradas, algunas de ellas más tiempo, de ahí el interés comenzar su actividad lo antes posible. Darias comenta que «los últimos acontecimientos turísticos en Europa nos han hecho reposicionar nuestra decisión, de ahí que todo queda para junio».

Otro problema es que el 31 de mayo acaban los ERTE, «circunstancia que nos obligará a incorporar a todos los trabajadores haya o no haya actividad turística. Es un grave problema al que nos enfrentamos y que tendremos que asumir las empresas en nuestras cuentas de resultados».

El objetivo de Abactur es que a partir de junio «las aperturas sean progresivas y con el objetivo de poder registrar el 50 % del volumen de negocio que tuvimos en 2019. Para ello, estamos dispuestos también a prolongar nuestra actividad más allá del final de temporada turística».