Catalina Llinás Ferrer junto a sus tíos Francisca y Francisco Ferrer Alcover con la imagen. | Amalia Estabén

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Una de las más bellas, emotivas y representativas imágenes de la Semana Santa de Palma es la Virgen Dolorosa, que precede, acompañándolo, al Sant Crist de la Sang. Esta imagen no tiene culto en las iglesias, debido a que es de propiedad particular. En la actualidad pertenece a los dos hermanos ya nonagenarios Francisca y Francisco Ferrer Alcover y Catalina Llinás Ferrer, sobrina de los anteriores, hija de la otra hermana ya fallecida, Luisa Ferrer. Ellos son hijos y nieta de Miguel Ferrer Parets, quien la heredó por vía testamentaria de su madre Francisca Parets, acordando que la disfrutaran sus tres hijos un año cada uno por orden de edad. Este año 2021 la custodia en su domicilio Francisco Ferrer.

Obra de Galmés

La familia Ferrer la mandó esculpir en 1868 por encargo de Margarita Ferrer de Ruberts al escultor mallorquín Guillem Galmés. Los hermanos recuerdan que «salía en procesión mucho antes de la creación de la cofradía de su mismo nombre, acompañando al Crist de la Sang».

Francisca comenta que «mi tía tuvo la iniciativa de encargar a Galmés esta imagen pues encontraba que la de La Sang no debía procesionar sola. La cofradía se fundó en 1910, siendo la segunda más antigua de Palma y en 1929, el rey Alfonso XIII le otorgó el título de Real Cofradía. El Martes Santo, también es un día muy especial ya que es trasladada en su paso en procesión hasta la iglesia de la Anunciación (La Sang), para desfilar en la magna procesión del Cristo de La Sang junto a sus cofrades».

Francisco Ferrer explica que «inicialmente, para su culto cuaresmal, la llevaban a La Sang para su exposición y veneración pública. Posteriormente, se cambió de ubicación, y se trasladó a la iglesia de San Nicolás el Miércoles de Ceniza, para continuar expuesta a los fieles durante todo el período de la Cuaresma».

Catalina Llinás Ferrer la ha custodiado durante todo el año 2020. Por lo tanto es la encargada de vestir esta bellísima y delicada imagen de 1,55 metros de estatura, que viste siguiendo el uso de la época. La saya es de terciopelo granate, capa azul y manto blanco, los mismos colores de la vesta de los cofrades, que copiaron su atuendo. Explica Catalina Llinás que ««para mí, tener la Virgen en casa, cuando me toca, resulta una compañía. Es una gran ilusión cuando me la devuelven y sientes mucho cuando se va. Igual que ocurre con las personas a las que quieres mucho».

El Martes, Jueves y Viernes Santo los hermanos Ferrer Alcover, Catalina Llinás y cientos de incondicionales seguían con emoción a la Dolorosa en procesión.

La virgen Dolorosa con saya antigua y mantilla.