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Claudia Marcos, propietaria de la 'Boutique sensual' que lleva su nombre (antes La Maleta Roja), no ha padecido COVID-19 y, aunque no se considera una negacionista total porque admite que «puede que sí, que haya virus», entiende que «su existencia no justifica montar la que se ha liado». Claudia usa mascarilla «en locales cerrados y abiertos, más que nada por respeto a los demás» y también procura mantener las distancias.

«Me parece muy bien que se establezcan normas, pero creo que el Gobierno, ante esta situación que estamos viviendo desde hace un año, hubiera sido más efectivo dándonos consejos de salud, de alimentación… O bien, antes de publicar esas normas, tendría que haber consultado con los ciudadanos, o sus representantes, y no decidir ellos por el simple hecho de pensar que lo que ordenan es lo mejor. Por eso, creo que hubiera sido mejor marcarnos pautas en cuanto a alimentación y salud que cerrar locales, como si de los contagios tuvieran la culpa ellos, o reabrirlos con horarios extraños, como están haciendo… ¡Ah!, y si dicen que si no ponen normas se colapsan los hospitales, pues que les den más recursos y que recorten menos. No sé, pero me da la sensación de que los gobernantes pretenden que los ciudadanos carguemos con una responsabilidad que no nos corresponde, sino que es suya. Y lo hace a base de restringir, prohibir, multar…».

Durante el tiempo de pandemia, del que llevamos ya un año, Claudia solo ha cerrado dos meses, marzo y abril pasado, en pleno estado de alarma, por lo que desde mayo tiene abierto, «pues mi negocio es pequeño, por tanto con menos gastos que si fuera más grande y con muchos empleados. Naturalmente, he visto que las ventas se han reducido, lo cual ha hecho que los ingresos hayan sido menos. Y eso es normal. Porque nada es como fue hasta marzo del año pasado. La economía se ha resentido, igual que las ganas de salir de la gente, que con tanta restricción, menos ganas de salir tiene…».

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Sin ánimo de rectificar sus palabras, le recordamos que casi todos los productos que vende en su boutique son para que la gente no salga de casa, pues el sexo en general requiere discreción… ¿Y qué mejor que llevarlo a la práctica que en la casa de uno? «Bueno, sí, en eso hay que darle la razón. Pero, como le digo, si antes de la pandemia se solían hacer reuniones en las que el sexo tenía algo que ver, como, por ejemplo, los tuppersex, en los que damos a conocer a pequeños grupos de personas las novedades, desde la pandemia no hemos vuelto a hacer ninguno más. Muchas personas tienen miedo a relacionarse con otras con las que no se relacionan habitualmente. Es decir, por una parte tenemos las normas que prohíben las reuniones, y por otras la precaución y el miedo a contagiarse a través de una relación esporádica… Aunque, también es verdad que la pandemia, al disponer la persona de más tiempo libre, anima a practicar el sexo, y más si es entre personas que no precisan tomar precauciones por ser pareja. De todo modos -y en eso estamos de acuerdo- aunque menos que antes, el producto sigue saliendo, sobre todo el masturbador, tanto para hombre como para mujer. Y de ellos, el rey, el mejor, el más solicitado, sigue siendo el Satisfyer».

Volviendo a la situación COVID-19 que seguimos padeciendo, Claudia piensa que puestos a tomar medidas, «que el Gobierno mantenga un control tanto en puertos como en aeropuertos de las islas, que es por donde únicamente se puede entrar en ellas, pues no hay otras formas de hacerlo. Y en cuanto al uso de mascarillas…. Pues llevándolas puestas en la calle damos la sensación de como si fuéramos infecciosos; que las llevamos porque nos dicen que podemos contagiar o ser contagiados, cuando realmente creo que estamos sanos, por lo cual tendríamos que ir por la vida como tales».

Lo cierto es que para la mayoría de la Humanidad, la COVID sigue estando ahí, aunque en España -según se dice- en esta fechas del año está a la baja, por tanto tendría que haber menos restricciones, más apertura, pues la temporada está ya ahí… «Sí, y se está hablando también de cómo evitar que entre más virus y de que la pandemia puede repuntar si no se siguen las normas. Yo no lo creo. Porque si antes del COVID, la gripe tenía sus puntos más altos de contagio en enero y febrero, para, a partir de ahí, ir descendiendo hasta desaparecer, ahora sucede lo mismo, está a la baja con tendencia a desaparecer… Se habla también de que la vacuna es la solución… Desde mi punto de vista, y respetando todas las opiniones, creo que un año es muy pronto para sacar vacunas, pues no se han probado lo suficiente. Desde luego, yo no me la voy a poner. No quiero ser un conejillo de Indias… Por eso y porque puede ser peor el remedio que la enfermedad».

Claudia deja claro que no pretende influir en la forma de pensar de la gente respecto a la COVID, sino que se limita a expresar lo que cree.