El hospital de Can Misses. | IRENE G. RUIZ

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El Consell Consultiu avala indemnizar con 20.392,5 euros a un joven que perdió un testículo después de que el sistema público de salud tardara más de un mes en diagnosticarle una torsión testicular. El dictamen, solicitado por el Servei de Salut, considera que el joven de 21 años no fue atendido de forma adecuada y así se perdió la oportunidad de darle un tratamiento más adecuado que hubiera podido salvar una de sus gónadas.

El afectado acudió a un hospital de Ibiza el cuatro de mayo de 2018 con un fuerte dolor en el testículo derecho. Se le hizo una ecografía ese día y el médico le envió a casa con un tratamiento a base de antibióticos. Tres días después acudió al centro de salud porque el dolor persistía. El paciente había tenido antecedentes de problemas en estos órganos. En esta segunda visita no se le volvió a hacer ninguna prueba, se le cambió el tratamiento de antibióticos por un antibacteriano y se le envió a urología dos semanas después. Tras un mes el paciente ingresó en el hospital: tuvo que ser operado para que le extrajeran el testículo que ya no tenía remedio.

Tanto la inspección médica como el seguro del Ib-Salut emitieron sendos informes en los que rechazaban que existiera una mala práctica. Se basaban en que, entre las dos primeras visitas pasaron varios días y que, de tener una torsión testicular durante ese tiempo, habría perdido el órgano de cualquier manera.

Pérdida de oportunidad

En el sentido contrario, el afectado aportó un informe médico que apuntaba a que se le debió de hacer una ecografía en la segunda visita y que, en ese caso, se habría detectado la torsión a tiempo. En base a este, reclamaba una indemnización de 40.000 euros por responsabilidad patrimonial de la administración.

El dictamen del Consell Consultiu considera ahora que es procedente indemnizar de forma parcial al afectado: «Con las pruebas aportadas valoramos que se produce una pérdida de oportunidad de un mejor o más rápido tratamiento, sin que se pueda conocer, como es obvio, el resultado hipotético. Por lo tanto, en sentido limitado se produce una infracción que ha padecido el paciente y que ha devenido en suficiente nexo causal y ha derivado en un resultado adverso, que se integra en los requisitos de la responsabilidad patrimonial».

Así, según el baremo que se aplica en los accidentes de circulación, la pérdida del testículo se indemniza con 40.000 euros. Sin embargo, como el daño producido no es directo, sino que se valora que pudo haber sido atendido mejor, se reduce a la mitad esa cantidad.

Quinto dictamen similar

El dictamen del Consultiu de este año se basa en otros cuatro anteriores, en los que también se abordaban reclamaciones médicas por torsiones testiculares que terminaron en la pérdida de este órgano y en los que se indicaba que se debía indemnizar al paciente. En uno de ellos, por ejemplo, se diagnosticó un cólico nefrítico. En todos esos casos, los informes médicos resaltaban la importancia de una intervención urgente y un diagnóstico rápido para evitar la pérdida del órgano una vez producido el trauma.