A Baleares podrán llegar turistas internacionales en Semana Santa. | Arguiñe Escandón

España se cerrará perimetralmente al movimiento de sus ciudadanos entre distintas comunidades autónomas esta Semana Santa, pero estará abierta a la llegada de turistas desde otros países de la Unión Europea, salvo del Reino Unido por las restricciones contra la variante británica del coronavirus. Gobierno y comunidades acordaron el Consejo Interterritorial el cierre de todas las comunidades entre el 26 de marzo y el 9 de abril, excepto en Canarias y Baleares.

De este modo, los archipiélagos quedan fuera de la restricción de movimientos y tendrán abiertos sus territorios, pero solo para las llegadas internacionales. Una medida que ha generado una gran polémica en redes sociales, ya que muchos usuarios cuestionan la llegada de turistas extranjeros cuando no se permiten los viajes para visitar a familiares de la Península, ni tan siquiera las reuniones privadas de diferentes núcleos de convivencia.

Por tanto, en Semana Santa se mantendrá la posibilidad de que, como ocurre ahora, puedan llegar a Baleares ciudadanos de otros países de la UE, también para hacer turismo. Para ello tendrán que cumplir con la obligación de mostrar una PCR negativa realizada como máximo 72 horas antes. Si lo hacen, podrán llegar en España desde otros países con la sola restricción de que no podrán salir de la comunidad en la que hayan aterrizado.

Según explicó la ministra de Sanidad, Carolina Darias, el acuerdo especifica que en ambos archipiélagos estarán permitidas las entradas pero «no por razón del turismo nacional». Hemos puesto en relación al decreto de estado de alarma para que no hubiera duda de que no es posible el turismo nacional», aseguró. Fernando Simón también explicó la situación para Pascua: «Que venga un inglés no es lo mismo que 20.000 personas se muevan de una ciudad a otra», comparó. «No cualquier extranjero puede venir a España -en referencia a la PCR obligatoria-, pero es que además vienen con cuentagotas», añadió para justificar la medida.

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Esta arbitrariedad relativa a las diferencias entre turismo nacional e internacional viene de la mano del reparto de poderes, ya que si las propias autonomía tienen el poder de cerrar sus fronteras a otras regiones españoles, es el Gobierno central en el que recae la batuta de abrir o cerrar la frontera con otros países. Por tanto, el Govern de Francina Armengol no puede decidir sobre si cerrar o no el turismo internacional, es una competencia del Gobierno central.

En este sentido, la consellera de Salut, Patricia Gómez, aseguró el pasado miércoles tras el Consejo Interterritorial de Salud que Baleares continuará con los controles en puertos y aeropuertos en los que se exige una PCR negativa en origen a los pasajeros que provienen de comunidades autónomas con una incidencia acumulada a 14 días por encima de los 100 casos por cada 100.000 habitantes. Del mismo modo, Sanidad Exterior mantiene los controles sanitarios para la entrada de pasajeros internacionales que, según la consellera Gómez, han «pedido que se intensifiquen en los aeropuertos de cara a los pasajeros que hacen escalas».

La diferencia entre el decreto aprobado para Semana Santa y el que se aprobó en Navidad es que el de diciembre permitía los viajes para visitar a familiares y allegados, un supuesto que en esta ocasión no se permite.

De hecho, durante la tercera ola, después de las vacaciones de Navidad, muchas comunidades se han cerrado perimetralmente pero las fronteras han seguido abiertas durante todo este tiempo, aunque con algunas excepciones. España tiene restringidos los viajes no imprescindibles desde el Reino Unido y todos los vuelos procedentes de Brasil y Sudáfrica, siempre que no tengan la nacionalidad española.