El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull. | Efe

La polémica suscitada por la vacuna contra la COVID-19 que el 5 de enero recibió el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha provocado profundo malestar en un sector del clero de la Diócesis. Entre tanto, se espera que este miércoles se le administre en Palma la segunda dosis. Minutos antes de las 9.00 horas han llegado los sanitarios, que han estado en la residencias hasta casi las diez y media; a Taltavull los presentes en el lugar constatan que no ha sido visto por ahora.

Los sanitarios salen de la residencia. FOTO: Teresa Ayuga

Aún cuando el criterio asumido por los presbíteros y personas directamente relacionadas con el Obispado consiste en cerrar filas con el prelado, de puertas adentro se insiste en que ha sido una «controversia innecesaria y debate inoportuno, perfectamente evitable, que desgasta la imagen de Taltavull y pone a la Iglesia católica en el disparadero».

Quienes así se expresan lamentan también el gran impacto mediático que ha provocado, con amplia repercusión en noticiarios nacionales, digitales y numerosos comentarios de reprobación.

Las inesperadas dimensiones que adquirió este hecho motivaron que a última hora del lunes se aconsejara desde el entorno de la Conferencia Episcopal Española –y no se descarta la intervención de la Nunciatura Apostólica– la difusión de una nota de prensa que, pasadas las 22 horas, distribuyó la Secretaria de Comunicació del Bisbat de Mallorca.

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«Perdón por el malestar»

La versión del Obispado consiste en que el obispo, así como sus predecesores, están adscritos a la «unidad sanitaria» de la Casa Sacerdotal denominada Residència de Sant Pere i Sant Bernat. Como usuario activo y al estar incluido en sus protocolos sanitarios, recibió la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus el 5 de enero como el resto de residentes, religiosas y empleados de la casa. Las cuestiones médicas del prelado, así como las pruebas PCR durante la pandemia se le practican en este casa.

En esta escueta nota, donde se elude cualquier referencia a que Taltavull tenga una habitación o apartamento en la Casa Sacerdotal, el obispo «lamenta la confusión que haya podido crear» y manifiesta que no ha tenido intención de actuar en contra del protocolo sanitario. Por todo ello, «pide perdón por el malestar que haya podido provocar». Quienes discrepan con la actuación de Taltavull manifiestan que «si quería dar ejemplo de que hay que vacunarse, como dijo tras haberse hecho público, y también para evitar confusiones, tenía que haberlo explicado el mismo día».

Córdoba le dio difusión

A diferencia de Mallorca, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, de 70 años, incluyó en la web de esta diócesis una fotografía el 11 de enero, día en que fue vacunado. El blog Religión Digital publicó que Fernández había sido el primer prelado español en vacunarse. Pero Taltavull se le había adelantado en Mallorca.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, de 70 años, recibió el 11 de enero la primera dosis de la vacuna como residente en la Casa Sacerdotal ‘San Juan de Ávila’. La diócesis de Córdoba informó en su web e incluyó una fotografía de la vacunación a su prelado. Foto: DIOCESIS DE CÓRDOBA.