El infierno de Siham: un día en una patera y un mes sin sus hijos

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Siham Mouhs, un día antes de marcharse a Barcelona junto a su familia, en un restaurante marroquí de Pere Garau.

Siham Mouhs, un día antes de marcharse a Barcelona junto a su familia, en un restaurante marroquí de Pere Garau.

M. À. Cañellas

Sentada en un rincón de un restaurante marroquí de Pere Garau, Siham Mouhs, de 37 años, ríe con sus hijos, Malek y Nassim, de 11 y 17 años, mientras toman su último refresco antes de partir hacia Barcelona. Siham achina los ojos cuando ríe. Son de color gris claro y llenos de luz ahora que ha recuperado casi a toda familia, los menores y su pareja. El gatito, Joy, todavía sigue en paradero desconocido desde que la Guardia Civil se lo arrebató de sus manos. Así empezó el infierno de Siham.

Poco antes de las 06.00 horas del 20 de septiembre, una lancha blanca llegó a la costa mallorquina con 12 personas a bordo, entre ellas un bebé de 20 meses, agarrado a su madre. La Guardia Civil de Manacor interceptó la patera. Todos venían de Argelia. A Siham la separaron de sus dos hijos a las pocas horas de desembarcar. El motivo fue que las autoridades tenían que analizar si el ADN de Malek y Nassim coindía con el de su madre. «No me esperaba que al llegar estaría sin ellos durante 30 días».

Un episodio de malos tratos a lo largo de seis años por parte de su exmarido hizo que Siham tomara la fría decisión de cambiar de vida para salvar la de sus hijos. A Siham le cuesta hablar de esto delante de los niños, pero señala, sin miedo, diversas cicatrices en su cuerpo y apunta con la mirada a sus hijos para explicar que ellos también habían sufrido con su padre.

Palma reportaje de angie tema inmigracion foto Miquel A Cañe
Malek y Nassim,de 11 y 17 años, durante la entrevista con su madre.

La partida

La madrugada del 19 de septiembre pagaron el billete de ida hacia la libertad. El trayecto duró más de lo esperado a consecuencia de una avería en el motor: 29 horas en alta mar hasta llegar a Balears, ocho horas más de lo que calcularon, y una fuerte marea provocó el miedo entre los doce pasajeros argelinos, en especial entre los menores. Siham no se esconde cuando dice que «tienes que estar pasándolo muy mal para llegar al punto de poner a tus hijos y a ti misma en riesgo a fin de cambiar de vida».

Sentados en una especie de jardín, Siham detalla – la entrevista cuenta en todo momento con un traductor – cómo las autoridades empezaron a separar a los hombres, mujeres y a los menores. A los adultos los trasladaron al cuartel de la policía local del municipio manacorí. «Mientras estábamos todos encarcelados, pusieron a mis hijos sentados frente a mí. La policía, luego, se los llevó. Mi hija Malek me agarró del brazo, llorando ‘quiero estar con mi madre, no me quiero ir’», recuerda. En un momento dado, debido a que no sabía qué estaba pasando ni por qué se llevaban a sus hijos, llegó a expresar que «a mí me da igual que me matéis, pero quiero estar con ellos». Los agentes no se inmutaron. Lo único que supo la mujer es que cuando tuvieran el resultado del ADN los recuperaría.

La Cruz Roja asistió a los adultos llegados en patera. Separados, pasaron primero por una carpa instalada en el puerto de Palma para hacer la prueba PCR. Todos dieron negativo, asegura.

«Desde un principio me dijeron que en tres días ya tendrían la pruebas de ADN. Los días pasaron y no tuve respuesta». A Siham la desplazaron al centro Ca l’Ardíaca, pero ella decidió buscar otra alternativa. Sus hijos, durante todo este tiempo, estuvieron protegidos en un centro de menores del IMAS.

«He llorado todos los días. Hablaba con ellos casi cada día pero en ningún momento me imaginaba que esto me pasaría en Europa, donde se supone que está el paraíso. Nadie me informó de por qué me han separado de ellos». Su suerte llegó con Naima y Abdel, gerentes de un locutorio de Palma, que tuvieron la voluntad de ofrecerles, a ella y a su novio, su casa durante una semana hasta que encontraran una habitación. A la siguiente semana, otros ciudadanos marroquíes les acogieron siete días más. «Después encontramos una habitación en un piso compartido en Pere Garau y allí nos quedamos hasta que Karim – miembro de la fundación Euroafrica y la figura que estuvo en contacto con el IMAS para informar a Siham sobre el proceso de sus hijos – nos avisó de que ya podíamos recuperarlos». Esta llamada sucedió el pasado viernes, 23 de octubre.

Futuro

¿Cómo se encuentra ahora?
— Con esperanza. Las cosas se van a arreglar.

¿Se arrepiente de lo que ha hecho?
— Sí, todos nos arrepentimos cuando llegamos a Mallorca. No es fácil hacer esto, pasas mucho miedo en el mar.

Su familia pudo partir este miércoles, 28 de octubre, a Barcelona. Podría ser esto un viaje de Gulliver, pero son episodios que ocurren a menudo en la actualidad. «Las familias que salimos de nuestro país, no lo hacemos por nosotros, sino por nuestros hijos. Porque en mi país lo hemos pasado mal. En Argelia hay droga, matan, y por eso quería salvarlos. Busco una vida mejor para ellos». En Barcelona contarán con el apoyo de la Cruz Roja. El siguiente paso será Santander, donde tienen un contacto que les ayudaría. Siham sueña ahora con volver a ejercer de peluquera.

El primer caso familiar en patera en la Isla

Miembros de la fundación Euroafrica, que han estado pendientes de Siham, sus hijos y su pareja, constatan que es el primer caso familiar que han visto llegar a Mallorca en patera. El perfil más común suele ser personas individuales o madres con algún menor a su cargo, pero hasta ahora no habían visto llegar a todos los miembros de un núcleo familiar.

Euroafrica aprovecha para criticar la falta de mediación y traducción en la institución balear, algo que creen «fundamental» para que estas personas no se encuentre desamparadas.