El subinspector de Blanqueo, llegando a la Audiencia junto a Pedro Horrach. | Alejandro Sepúlveda

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El ex subinspector del Grupo de Blanqueo reconoció este miércoles en el TSJB que fue el juez Manuel Penalva quien impulsó que los testigos del ‘caso Cursach’ repasaran lo que tenían que decir antes de cada declaración. En más de ocho horas de declaración el agente responsabilizó al juez y al fiscal Miguel Ángel Subirán de las decisiones más controvertidas de una investigación que, según dijo se movía en un clima de «obsesión enfermiza» por parte de sus principales encargados.

El agente solicitó declarar de forma voluntaria en el TSJB y respondió a las preguntas de todas las acusaciones y defensas. Uno de los episodios que relató fue la reacción de Penalva y Subirán cuando dice que les avisó sobre la escasa credibilidad de testigos como la madame o el excamarero de Tito’s. «Esto es lo que hay», le dijeron. Esos avisos sobre la falta de credibilidad de los puntales en los que se basaba la investigación fueron ignorados, también por sus superiores. Según sostuvo, elevó a mandos policiales sus dudas y tampoco fueron atendidas hasta que la madame atacó a un inspector jefe en lo que luego se demostró una acusación falsa. Ese reparto de responsabilidades hacia mandos policiales lo extiende a las detenciones. Según manifestó, todos los arrestos que se practicaron en los casos ORA, IME y Cursach, fueron autorizadas por Penalva y Subirán, pero también por sus mandos.

Uno de los episodios que relató fue la tensión en torno a una posible segunda detención de Bartolomé Cursach tras un informe del inspector jefe de Blanqueo que más tarde fue refutado por la Agencia Tributaria. Se planteó una operación amplica con cerca de una veintena de arrestos y el fiscal Subirán estaba dispuesto a ellos. El subinspector asegura que él se opuso a esa medida y que informó en ese sentido a sus superiores. Finalmente se optó por pedir que hubiera una orden judicial que avalara los arrestos, algo que no se llegó a producir.

Lo que sí ha defendido el agente es su papel en las investigaciones de los casos ORA e IME. Señaló que, en ambas actuaciones había indicios sólidos para continuar la investigación. Sobre las pesquisas en torno a Álvaro Gijón insistió en que la gravedad de los delitos que se perseguían justificaba medidas como el arresto de sus familiares. También aseguró que el trato que se les dio fue bueno. Sostuvo que, a su juicio había suficientes datos para llevar a cabo estas actuaciones.

Respecto a los repasos con los testigos, indicó que después de una declaración en la que no se había identificado de forma correcta a un policía local, el juez Penalva reclamó que, antes de cada citación los policías de blanqueo repasaran las fotografías de los sospechosos junto a quienes iban a declarar. Negó que se indujera a nadie a mentir. Sí que reconoció mensajes en los que se insistía sobre algunos policías locales en concreto y en si un testigo los identificaba.

Sobre los mensajes de WhatsApp los reconoció, aunque no dio explicaciones en concreto sobre algunos. Este miércoles también declaró un abogado sobre una de las declaraciones y dijo que fue manipulada por el fiscal.