Una alumna de Educación Infantil, en plena actividad escolar. | Efe

La secretaria general de Escola Catòlica, Llúcia Salleras, defendió este jueves los valores pedagógicos de la jornada partida, «principalmente el hecho de evitar que los alumnos, en las últimas horas de una jornada continua, estén excesivamente cansados. Consideramos que la jornada partida es pedagógicamente mejor que la intensiva y aporta un plus al rendimiento académico».

Salleras se refirió a esta cuestión tras el debate encendido en los centros concertados sobre supuesta la conveniencia, principalmente sanitaria, de implantar la jornada continuada o intensiva, impulsado por asociaciones o grupos de madres y padres que reclaman este cambio horario.

Las familias que promueven este debate, con incluso encuestas entre progenitores, argumentan sobre todo que la jornada intensiva reduce de cuatro a dos los momentos de entradas y salidas en los centros, lo que disminuye a su vez las aglomeraciones y, por tanto, los riesgos de contagio del coronavirus.

La directora general de Escola Catòlica comenta al respecto que «la decisión de un cambio de horario corresponde a la titularidad de los centros y no puede haber dudas de que éstos reflexionan seriamente sobre la viabilidad sanitaria y pedagógica de una modificación de este tipo. Y hay que tener en cuenta que cada centro presenta sus propias características, por lo que no tiene sentido una recomendación general. Intervienen factores como el número de alumnos, el número de accesos del centro o incluso si éste está situado en una calle ancha o estrecha. Si la jornada partida no fuese segura para un centro desde el punto de vista sanitario, estoy convencida de que procedería al cambio de horario».

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Salleras hace un llamamiento a la tranquilidad de las familias, «pues el funcionamiento de los centros, siendo este curso singularmente complicado, se está controlando. Sin embargo, precisamente por la singularidad de este curso, todo está abierto a revisiones y rectificaciones, por encima de reclamaciones un tanto impulsivas y viscerales. Todo tiene pros y contras, y hay que confiar en los equipos directivos y en la titularidad de los centros».

La directora general de Escola Catòlica rechazó la acusación de que los centros concertados no quieren implantar la jornada intensiva porque recortaría sus ingresos por el servicio de comedor: «Se han incrementado coniderablemente las becas de comedor. De hecho, en muchos centros han aumentado los gastos por este servicio porque hay que habilitar más monitores y espacios. Y lo asumen porque quieren prestar este servicio a las familias, no para ganar dinero. Hay el ejemplo de un centro menorquín que ha dejado de prestar el servicio de comedor porque, para cumplir con la normativa sanitaria, se ha quedado sin espacio para ofrecerlo».

Llúcia Salleras destacó finalmente que «numerosos centros concertados han abierto una reflexión sobre esta cuestión y ello siempre es positivo, pero, por las diferentes características y circunstancias apuntadas, unos decidirán llevar a cabo el cambio y otros seguirán como están».

Soluciones diferentes para dos centros franciscanos

Se da la circunstancia de que dos colegios franciscanos de Palma han optado por soluciones diferentes. El Col·legi Sant Francesc, en el centro de Palma, mantiene la jornada partida, mientras que la Porciúncula, en s’Arenal, ha implantado la continuada. En ambos se han realizado encuestas, favorables al cambio.