Un paciente en Son Espases. | miquel a. cañellas

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La mala noticia es que la pandemia sigue cobrando fuerza en Baleares donde este viernes mismo empieza el confinamiento de cuatro barrios de Palma, como una medida excepcional para reducir la transmisión comunitaria. Y es que el viernes se registraron otra vez más de 300 nuevos contagios (325) y, aunque parece estabilizarse, la cifra sigue siendo alta. Pero la buena noticia es que en esta segunda ola, a diferencia de la primera, el tiempo medio de hospitalización se ha reducido a la mitad.

Así lo confirmaba el portavoz del comité autonómico de enfermedades infecciosas, Javier Arranz, quien aseguraba que un paciente ingresado en planta pasaba antes 12 días de media y ahora seis.

Lo mismo sucede en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en las que siempre se teme el colapso. Durante el confinamiento los pacientes estaban más de 25 días de media en la unidad de críticos mientras que ahora pasan 16.

La explicación, según el doctor Arranz, podría encontrarse en que los casos que se han agravado este verano han afectado a gente más joven, lo que implica que esta tendencia ahora podría invertirse. Pero por otra parte destaca que los profesionales ya conocen mejor la enfermedad y existen tratamientos más eficaces que hace unos meses, ya sean a través de corticoides o el ya popularizado Remdesivir.

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Este jueves, un total de 397 personas recibían atención hospitalaria en las Islas y 58 de ellas estaban en estado crítico.

El temor de las autoridades se sitúa precisamente en los hospitales donde, a pesar de que el jueves hubo menos ingresos que en el día anterior, siguen entrando nuevos pacientes.
Confinar la zona de Son Gotleu, Can Capes, La Soledat Nord y parte de Son Canals es la última medida restrictiva tomada en una zona de alta densidad de población, que triplica la tasa de positivos de Mallorca. Se espera que estas decisiones junto con las de prohibir fumar en la vía pública o limitar las reuniones sociales puedan dar frutos en breve y se controlen de nuevo los contagios, sin embargo, «me gustaría decir que no se restringirá ninguna otra zona pero no puedo», advirtió Arranz.

La tasa de positividad de las pruebas PCR ha disminuido en las Islas hasta situarse en el 10 % pero la situación de riesgo se mantiene, cabe recordar que la OMS recomienda estar en el 5. «En los próximos días podremos tener una fotografía real de la tendencia de la pandemia», remarcó el experto.

El doctor Javier Arranz achacó la comprometida situación epidemiológica a la que ha llegado Balears este verano al aumento de la movilidad. El hecho de no restringir la entrada de viajeros procedentes de zonas de alta incidencia desde el principio permitió que entraran nuevos casos que, aunque fueran pocos, «se diseminaron por la movilidad», explicó. La mayoría de los contagios se han localizado siempre en las reuniones sociales y a pesar de que la comunidad fue de las primeras en cerrar el ocio nocturno, no fue suficiente. «Teníamos la sensación de que estábamos mejor, mientras que el virus seguía entre nosotros», justificó.

Y de aquellos polvos esto lodos. El jueves había en Balears 2.051 casos activos, mientras que el registro histórico de los notificados al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) asciende a los 10.414 desde el inicio de la pandemia. De éstos, 8.843 corresponden a Mallorca, 313 a Menorca, 1.167 a Eivissa y 91 a Formentera.
Los laboratorios de los hospitales públicos de la comunidad han realizado 288.184 pruebas diagnósticas.