El actual rey Felipe (cuando era infante), la entonces princesa Sofía, las infantas Elena y Cristina y el príncipe Juan Carlos, en uno de sus primeros posados en Marivent. Este año se ha suprimido. | Redacción Local

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El Consell General Interinsular, antecedente del actual Govern, se quitó en 1978 un peso de encima cuando José Carlos Hermman Marconi, heredero universal del que fue propietario de Marivent –donde está previsto que lleguen hoy los Reyes– renunció «en su propio nombre y el de sus herederos» al derecho de reversión sobre el edificio mientras éste sea utilizado por «el jefe del Estado, su sucesor legal o herederos».

La propiedad es de la Comunitat Autónoma, que asumió la cesión condicionada en 1973 por parte de la Diputación Provincial (además de su mantenimiento). A pesar de las iniciativas de determinados grupos políticos y sociales en los últimos años para la reversión del uso del complejo residencial, sólo la renuncia expresa de la Casa Real lo haría factible. Sólo se ha logrado en una parcela de los jardines, que han quedado abiertos al público.

La recién creada asociación Recuperem Marivent, que promueve una concentración este fin de semana, planea su devolución a la ciudadanía de Balears. «Queremos recuperar Marivent respetando los derechos de todos los ciudadanos como legítimos propietarios de este museo. El objetivo es que este palacio esté al servicio de sus auténticos propietarios que son los pueblos de las Islas», dijo hace una semana el presidente de esta asociación, Manel Domenech, al presentar la iniciativa.

La cesión del Palacio de Marivent a los entonces príncipes de España se oficializó el 4 de agosto de 1974, justo 46 años antes del día en que los periódicos informaran de la salida de España de don Juan Carlos y de que se anunciara que los Reyes mantendrían sus vacaciones en Marivent, donde se aloja la reina Sofía.

Mirada a Galicia

Para que las autoridades franquistas de la época pudieran concretar el acuerdo, se modificaron previamente los estatutos de la fundación Saridakis que dirigía el museo. El acto se celebró esa tarde de agosto. Los discursos corrieron por cuenta del gobernador civil y jefe provincial del Movimento, Enrique Ramos.

«Me cabe el honor, en nombre de las gentes de Baleares, de rogaros, Alteza, que aceptéis esta residencia para que, en unión de vuestra familia y en todas las ocasiones, tiempo y momento sean de vuestro agrado, podáis disfrutar de un merecido y necesario descanso».

La duda era qué iba a pasar después de la proclamación de don Juan Carlos como rey y si las Islas seguirían siendo su lugar de vacaciones. Así fue.

Aunque el heredero del coleccionista y mecenas griego Juan de Saridakis renunció a su reversión, no lo hizo al mobiliario. Litigó con la Comunidad Autónoma hasta conseguir el favor del Tribunal Supremo. A finales de septiembre de 1988, la totalidad del mobiliario –incluida una biblioteca de 1.800 volúmenes– fue embarcado en dos containers para ser trasladados a Barcelona. Las reclamaciones empezaron en 1977, aunque hasta 1983 no se puso formalmente la demanda. La placa que identificaba a Marivent como museo se retiró en 1989.

La asociación Recuperem Marivent interpreta que hay una línea de reclamación: establecer lazos con la sociedad gallega que está pugnando, incluso en instancias judiciales, por la devolución del Pazo de Meirás en Galicia, al considerar que hay coincidencias entre ambas situaciones.

No es exactamente así, según interpretaciones jurídicas, ya que la familia del dictador Franco lo inscribió a su nombre.

Entre Son Vent y Cap Pinar

El Ministerio de Defensa aceptó en 1993 la cesión al Govern de un edificio anexo a Marivent, Son Vent, para que el Ejecutivo lo pusiera a disposición de la Casa Real para que fuera utilizado por el entonces príncipe Felipe.

Previamente, esa propuesta resultó fallida. El Gobierno central planeó una residencia para jefes de Estado en otra fortaleza militar: Cap Pinar, en Alcúdia.