Antoni Mas, doctor en Historia Medieval y profesor. | A, COSTA

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¿Cómo se definían identitariamente los cristianos de Mallorca a lo largo de los casi cinco siglos que duró el reino de Mallorca? Esta es la pregunta que trata de contestar Antoni Mas (Santa Margalida, 1968), doctor en Historia Medieval y profesor de la UIB, en Llengua, terra, pàtria i nació. L’evolució de la consciencia lingüística i etnocultural entre els cristians de l’illa de Mallorca (s. XIV-XVII), una investigación que le valió el Premi Mallorca de ensayo de 2019 y que se presenta mañana en Can Alcover.

«Lo que más llama la atención es que se asumían tres o cuatro ámbitos identitarios distintos», explica Mas Forners. «Ante todo se denominaban cristianos, porque esta identidad les unía con el resto de católicos de Europa y les distinguía de los musulmanes del norte de África y del Próximo óriente. Luego –prosigue Mas Forners– se denominaban catalanes, una identidad que les venía definida por su comunidad de origen etnocultural y lingüística. Se llamaban catalanes por oposición a los cristianos de fuera de la isla y a las minorías judía y esclava. Hay que tener en cuenta que en los siglos XIII y XIV los judíos y los esclavos representaban alrededor de un 30 por ciento de la población de la isla, si bien después estas minorías fueron asimiladas por parte del grupo mayoritario. En este sentido, el término catalán equivaldría a cristiano viejo mallorquín».

También se llamaban mallorquines. «Era otro ámbito identitario, seguramente el principal. Mallorca es una isla y ello genera un sentimiento de pertenencia muy profundo. Además, Mallorca era un reino con una estructura jurídico administrativa propia. Lo que no está tan claro, a efectos prácticos, es si este reino incluía o no a las demás islas…».

El cuarto ámbito era el de fidelidad al rey. «Es otro vínculo de cohesión identitaria que los monarcas trataron de impulsar aunque no consiguieron convertirlo en la filiación prioritaria de la población», señala Antoni Mas. «A lo largo de los siglos XVI y XVII la distribución de ámbitos identitarios cambia y se simplifica», prosigue Mas Forners. «El grupo mayoritario (los cristianos viejos) había ido absorbiendo a las minorías judía (convertida al cristianismo en 1435) y esclava (que ya solo representaba a menos del 5 por ciento de la población). Algunos descendientes de judíos (xuetes) mantuvieron su identidad, pero oficialmente eran cristianos. Entonces la idea de catalanidad desaparece, porque ya no había otros grupos poblacionales a los que oponerse, y el principal ámbito identitario pasa a ser Mallorca».

En esta época «se definen tres ideologías: los que entienden que Mallorca forma parte de la nación española, los que consideran que Mallorca es una patria o nación distinta de España y los que consideran que Mallorca es una patria o nación que forma parte de España. Esta última fue la ideología dominante».

Fuentes escritas

Llengua, terra, pàtria, nació es el resultado de más de 25 años de investigación y de acumular evidencias a partir de las fuentes disponibles. En este sentido, Antoni Mas explica que las referencias a la identidad en la documentación medieval «aparecen con cuentagotas». «Hay documentos que sí son más explícitos, como por ejemplo una carta que los jurats del reino de Mallorca pudieran enviar a los de Barcelona o a los del reino de València, pero estas fuentes básicamente reflejan la ideología de las clases dirigentes, no de los estamentos populares». En este sentido, también ha estudiado procesos judiciales o documentos de los gremios de oficios que sí reflejan el sentir del los estamentos populares.