Imagen de los accesos a la primera planta del centro comercial Fan Mallorca. | M. À. Cañellas

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Inquilinos de locales en el centro comercial Fan Mallorca critican a la propiedad porque les están pasando cobros de alquileres de meses en donde no se ha producido actividad empresarial alguna, caso de abril y mayo, a causa de la crisis del coronavirus.

«Hemos abierto nuestros negocios el 25 de mayo y desde entonces padecemos una caída de ventas por la falta de turismo español e internacional, así como por la situación económica de muchos mallorquines afectados por los ERTE. A esto hay que sumar la intransigencia de la propiedad (Carrefour), que sin escuchar nuestros planteamientos y haciendo caso omiso a la situación de cierre total de nuestros negocios desde el 14 de marzo, pretende cobrarnos el cien por cien de las rentas», señalan un grupo de empresarios afectados.

Las empresas perjudicadas por la multinacional francesa puntualizan que muchas empresas propietarias de centros comerciales «han condonado los alquileres mientras duró el estado de alarma y están negociando descuentos significativos en el valor de las rentas hasta fin de año, ya que prevén que de no actuar así, muchas pequeñas y medianas empresas se verán en la necesidad de cerrar definitivamente».

El colectivo de empresas implicadas en este proceso critican a la multinacional «porque está jugando con el futuro de las empresas y de los trabajadores».

Carrefour, según indican, les ha pasado ya los cobros de los meses de abril y mayo y ahora, a finales de julio, hará lo propio con junio y este mes. «Estamos ante una crisis de liquidez absoluto y lo único que esperamos es una actitud proactiva de la propiedad, porque parece que no quiere bajar su margen de beneficio a pesar de ahogar a pequeños y medianos empresarios, muchos de ellos tienen todo comprometido todo su patrimonio en Fan Mallorca».

El objetivo de los empresarios es que ante una situación desesperada la propiedad actúe en consecuencia y entiendan la delicada situación económica en la que se encuentran las pymes. Para ello, han pedido reuniones para intercambiar opiniones y poder llegar a acuerdos concretos que permitan la viabilidad de las empresas y del propio centro.