Brittany Medina en primer plano, con su hermana pequeña en brazos de su madre, Rosalía Roig.

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El estado de alarma ha separado a una familia de Mallorca de su hija de 5 años que a finales de febrero se fue un mes con su abuela a conocer a sus otros familiares de Ecuador y desde entonces no ha podido volver.

«Tenían que regresar el 19 de marzo pero una semana antes la compañía nos envió un e-mail diciendo que cancelaban el vuelo», explica su madre, Rosalía Roig. Y ahí empezó un periplo que todavía no ha llegado a su fin. «Llamamos a la agencia de viajes para que nos aclarase qué hacer y cambió el vuelo para otra fecha, el 4 de abril», añade su padre, Jonathan Medina. «Pero lo cancelaron de nuevo», prosigue. Fue entonces cuando se pusieron en contacto con la embajada de España en Ecuador para intentar un regreso en algún vuelo humanitario.

«Nos dijeron que les mandáramos los datos de los pasajeros que son mi madre, mi hermana y mi hija y que estuviéramos atentos porque el 29 de abril había uno pero luego nos mandaron un mensaje de que no, que teníamos que esperar al 15 de mayo», prosigue.

Lo cierto es que su hija, Brittany Medina, se fue un mes de vacaciones para conocer en persona a parte de su familia y ahora no puede volver. «No sabemos cuándo volveremos a ver a la niña», se lamenta su padre. «Han pasado casi tres meses y «a veces llama llorando, dice que se extraña, que quiere venir... No sabíamos que iba a pasar esto», explican sus padres. Su familia les comenta que la niña está triste, que quiere ver a la hermana pequeña. «Es una situación desesperante», admiten. «Está con mi familia pero es la primera vez que va a Ecuador, todavía son extraños».

La compañía con que la que debían volver les ha ofrecido un vuelo para el mes de julio supeditado a que abran las fronteras, porque podrían cancelarlo de nuevo.
La agencia de viajes les ofrece cambiar de compañía y comprar otros billetes pero «son tres pasajes y mucho más caros», recuerdan.

No han contactado con nadie del Govern balear, ni tampoco del Ministerio. «Acudimos la embajada de Barcelona que nos recomendó hablar con la de allí», explican. Y entre unos y otros y cruces de llamadas y mails, todavía no se ha encontrado solución para una familia atrapada en la ciudad ecuatoriana de Esmeraldas.

«La embajada se ha lavado las manos»

«Nadie nos da una solución, la embajada se ha lavado las manos», se queja esta familia. En una ocasión durante una llamada «me alteré pero no le falté al respeto», explica. «Hay que entender a un padre desesperado porque me dicen primero una cosa y luego otra», dice. «Ella se alteró, dijo que no había vuelo humanitario y colgó. es lo último que sabemos».

Su siguiente contacto fue a través de correo electrónico pero sin ninguna novedad, Esperan información al respecto.