Antoni Noguera habla sobre el futuro del partido. | P. Pellicer

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Antoni Noguera (Palma, 27 de diciembre de 1979) acaba de ser elegido coordinador de Més per Mallorca, para los próximos dos años, al recibir el apoyo del 87 % de los militantes.

Es un respaldo amplio, ¿a partir de ahora, cuál es el reto?

— El reto es la cohesión, la unidad, el sentimiento de pertenencia y la autoestima y eso es algo que comienza hoy y termina dentro de dos años.

¿Da por superada la crisis de la negociación y los nombramientos con el Govern balear?

—Esta asamblea ha de suponer un punto de inflexión en relación a los problemas que tuvimos, a veces sobrevenidos y no provocados por el partido. Doy las gracias a Guillem Balboa y Bel Busquets por estar al frente en una tesitura compleja. Pero hemos de desinflamar el Govern. Yo puedo ofrecer más diálogo y una interlocución válida, pero también exijo al PSOE un cambio de actitud. No somos ni vamos a ser la muleta de nadie, somos una fuerza necesaria, con una historia política maravillosa y queremos una interlocución entre iguales. No quiero a ningún partido que nos mire por encima del hombro. Es verdad que cuantitativamente son el partido más votado, pero no llegan a la mayoría absoluta, y un pacto ha de ser generoso, solidario y ha de haber un respeto mutuo.

¿Reclama lo mismo al PSOE de Palma para el Ajuntament?

—José Hila y yo no hablamos mucho, lo hacemos cuando es necesario e imprescindible, pero siempre hemos tenido la corresponsabilidad de que teníamos que llegar a 15 regidores para tener un gobierno de izquierdas. Y eso mismo ha de pasar en el Govern balear.

¿Hacia dónde dirigirá el partido?

—Hay objetivos básicos que han de hacer que el partido esté cohesionado: primero que sea un partido jurídicamente; segundo rearmar ideológicamente la formación, hay que pensar en la Mallorca de los próximos 20 años, y después hacer unas primarias impecables. Todo ello para que en dos años podamos tener partido, contenido y personas. Y los siguientes dos años han de servir para preparar las elecciones y ser un partido ganador.

¿Convertir Més en un único partido supondrá la disolución del PSM y de Iniciativa Verds?

—La disolución de los partidos que forman parte de Més la ha de decidir los militantes de estas formaciones, yo no lo puedo hacer. Pero sí apuesto de forma contundente porque Més avance para convertirse en un partido o una federación, es lo que la gente nos pide y eso no puede tener marcha atrás. Y diré más, las decisiones legítimas del partido se deben tomar en los órganos –la ejecutiva, el consell polític y la asamblea–, ha de ser una premisa básica, porque a veces no se ha entendido así. Además, a todas aquellas personas que intentan hacer daño a la organización con filtraciones interesadas les digo que eso ya se ha acabado, tomaremos medidas.

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¿Cómo afectará a Més per Menorca y la izquierda soberanista ibicenca?

—Hemos de aspirar a un proyecto de islas, que no quiere decir un único partido, con mejor coordinación, una hoja de ruta común, pero entendiendo la autonomía de cada isla. Eso nos ha de servir para llegar mejor a unas elecciones generales, con una marca que no cambie cada vez.

¿Está muy dañada la moral de Més tras los resultados electorales?

—Es cierto que la autoestima de la organización se ha de aumentar. Al final todo eso pasa porque la toma decisiones políticas esté muy consensuada, colegiada y participada, y para eso hemos hecho una ejecutiva amplia, un consell polític amplio y queremos que la asamblea tome las grandes decisiones.

¿Qué objetivos concretos tiene para estos dos años?

En los próximos dos años hay retos que han de nacer y consumarse, como, insisto, constituir Més como partido. Luego hay que repensar la Mallorca de los próximos 20 años a partir de cinco pilares de Més: la bandera verde y ecologista, un soberanismo vinculado al derecho a decidir pero también inclusivo, la innovación en las políticas de izquierda, un nuevo modelo económico dirigido hacia la economía social, verde y azul (investigación marina), y el feminismo.

Defiende el soberanismo inclusivo, ¿acaso el actual es excluyente, a quien quiere llegar?

—Me pongo a mí como ejemplo. Mi madre es de Jaén, yo fui castellano hablante hasta los 18 años y hubo tres cosas que me conectaron al catalán; los dibujos de TV3, el Moviment Escolta i Guiatge de Mallorca y la escuela. La escuela y el catalán son la mejor herramienta de integración de las Islas, por lo que no hemos de dar ni un paso atrás en que el catalán sea el abanderado de este soberanismo inclusivo. Pero en este sentido no hablaría de líneas rojas sino de sentido común.

¿Deja la puerta abierta a una próxima candidatura al Congreso?

—Mi compromiso actual es con el partido, si algún día soy candidato o no a las generales no es importante.

¿Acabará la legislatura como regidor de Cort?

—Sí, mi compromiso con los ciudadanos de Palma es estar estos cuatro años en el Ajuntament.