Medio centenar de empleados se concentró a las puertas de la sede. | IB3

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Crece la impotencia y la tristeza de los trabajadores de la sede en Palma de Thomas Cook, que se sienten «abandonados por el Govern». Así lo manifestaron este miércoles ante los medios, para lamentar que no ha habido interés de las Administraciones públicas por su situación, que afecta a 700 familias, y para criticar la falta de información por parte de la empresa acerca de su futuro.

Medio centenar de trabajadores se concentró este miércoles por la mañana a las puertas de la empresa para hablar ante los medios de comunicación. Algunos empleados no pudieron ocultar su tristeza y se echaron a llorar con el consuelo de sus compañeros. Aina Busquets, que lleva 30 años en la empresa, ejerció de portavoz. «Nos sentimos abandonados por el Govern. Desde la Conselleria nadie se ha preocupado por nosotros y somos 700 familias que quedaremos sin trabajo», manifestó. «Solo se preocupan de los hoteleros, que lo entendemos, pero esto también es importante», dijeron otros.

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También lamentan la falta de información. «Tenemos facturas que pagar el día 27 y no sabemos si cobraremos la nómina de septiembre», criticaron. Ahora están en sus puestos sin poder trabajar, ya que el sistema operativo no funciona. El cierre de la empresa les pesa porque era «como una familia» y tienen un gran vínculo sentimental con la marca.

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Los 700 trabajadores serán informados previsiblemente este viernes de si su empresa se declara insolvente. Este miércoles se desvanecieron las esperanzas de los trabajadores de conservar su empleo, al ver que Neckermann, que podía ser su salvavidas, entraba en insolvencia.

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