La pequeña capacidad productiva de Balears se puede ver en manos de grandes fluctuaciones internacionales sin apenas posibilidad de reacción. En la imagen, cosechadoras en el Pla.

4

El reciente acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (mercado común de América del Sur) ha generado cierta inquietud entre las principales organizaciones agrarias de Mallorca por el riesgo de entrada masiva de productos agroalimentarios del subcontinente americano a bajo precio.

Joan Simonet, gerente de Asaja Balears, señala que «los efectos del acuerdo serán a nivel de gran mercado europeo y Baleares puede verse afectada colateralmente. Por ejemplo, puede haber grandes entradas de cítricos, cereales o carne de vacuno que bajarían los precios. No obstante, al productor de carne de aquí le puede beneficiar que baje el precio de los cereales».

Para Simonet, «el gran beneficiado es el consumidor, que podrá elegir entre precios más bajos, pero es de esperar que el comercio no sea totalmente libre y que se apliquen medidas compensatorias como las que aplica la propia Unión Europea a nivel interno».

El gerente de Asaja Balears indica que «no creo que el acuerdo afecte a productos muy específicos, como el vino, el aceite o el queso de calidad, o a la hortaliza de consumo local. Sin embargo, sí puede desestabilizar los mercados de cítricos, cereales o carne, productos que se ven más afectados por las fluctuaciones internacionales».

Por su parte, Sebastià Ordines, secretario general de Unió de Pagesos, considera que «lo primero que hay que controlar es que no nos lleguen productos tratados con sustancias que aquí no están permitidas. En cuanto al mercado propiamente dicho, los productos de aquí sólo son viables si tienen consumo. Me parece bien que desde América del Sur se pueda abastecer a Europa de productos que normalmente no podemos encontrar en nuestro continente. Sin embargo, el problema es la llegada masiva de productos que nosotros sí podemos producir, como ha ocurrido con las naranjas de Sudáfrica o la carne de cordero de Nueva Zelanda, que lo único que hacen es que nuestros productos pierdan su valor».

Ordines expresa su preocupación «por la posibilidad de que produzcamos sin precio. A nadie le gusta trabajar para perder dinero. No sé si este acuerdo es positivo. Habrá que conocer los detalles y la letra pequeña, pero no puede haber una incidencia sobre los productos que aquí generamos. Si hay más necesidad de un determinado producto, la solución no debe ser traerlo masivamente de fuera, sino incentivar a los agricultores de aquí para que incrementen su capacidad productiva».