Más de 3.000 personas forman parte de la tripulación del portaaviones estadounidense Abraham Lincoln. | Teresa Ayuga

El comandante de Grupo de Combate 12 (Carrier Strike Group 12), John Wade, atendió este martes a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln que llegó a Palma el lunes a todas las preguntas que le hicieron los medios de comunicación y respondió con suma diplomacia a las más delicadas, como si eran o no una fuerza disuasoria en estos momentos en el Mediterráneo. Al respecto, contestó: «Llevamos armamento preventivo».

Wade, con buen talante y diplomacia militar, sí quiso dejar clara una cuestión sobre el objetivo de una misión global que durará siete meses: «La finalidad es impedir cualquier conflicto, promover la seguridad y estabilidad en el mundo, prevenir y actuar contra el terrorismo y ofrecer asistencia humanitaria».

Por motivos de seguridad no dio ninguna pista sobre el recorrido del ‘Abe’, apodo por el que es conocido militarmente este portaaviones de la clase Nimitz de la Armada de los Estados Unidos en honor de Abraham Lincoln. Su potencia militar está fuera de toda duda, como así lo demuestra su participación en diversos conflictos: Operación Tormenta del Desierto (1990), Somalia (1993) y la Guerra del Golfo Pérsico (2002).

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Este buque lleva operativo desde 1989, de ahí que muchos de sus tripulantes se mostraron ayer orgullosos de participar en esta misión y de poder conocer lugares de todo el mundo.

‘Abe’ será escoltado durante los siete meses por seis barcos, entre ellos la fragata española Méndez Núñez. El comandante de la fragata Antonio González del Tánago, al lado del comandante Wade en la conferencia de prensa, explicó que la participación española «demuestra las excelentes relaciones que hay entre España y Estados Unidos, más aún cuando compartimos los mismos criterios de libertad y democracia. A esto hay que añadir que unidos somos todos más fuertes».

No hubo para más, pero sí para conocer las opiniones personales de un grupo de tripulantes especializados en distintas funciones. Jonatan Gil, oficial de inteligencia, fue el más explícito sobre su trabajo: «Analizamos, vemos al adversario y hacemos planes». Está claro que no están de vacaciones y que la familia la tienen a miles de kilómetros.