Miles de personas se han manifestado en Palma en el Día Internacional de la Mujer con pancartas y consignas reivindicativas. | Jaume Morey

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Fueron miles. Más de 15.000 personas, según la Policía Nacional y hasta 20.000, de acuerdo a la Policía Local. En cualquier caso, una cantidad similar a la del pasado año y todo «un éxito» para la pluralidad de entidades que forman el Movimiento Feminista y que se sumaron a la convocatoria de la manifestación que puso el colofón a la jornada del 8 de marzo.

Miles de voces; al unísono en algunos momentos y en una descoordinada muestra polifónica otras, corearon en Palma (entre las 19,05 horas y las 21,35) los lemas del Día de la Mujer de este año, el primero después de la gran movilización de 2018.

Aquella movilización marcó un antes y un después en la agenda de la igualdad y llevó a los partidos políticos (representados este viernes, sobre todo los de la izquierda, pero sin anular el protagonismo de la calle) a situar el feminismo como pieza fundamental de su estrategia electoral.

Las 7 de la tarde era la hora oficial para su inicio y la manifestación arrancó cinco minutos después. Lo hizo en un ambiente festivo y de complicidad intergeneracional.

Desde activistas del feminismo de los años 70 a sus continuadoras de la actualidad dentro de las diferentes versiones del neo o post feminismo, participaron activamente con pancartas, carteles y coreando diferentes llamamientos. Entre los grupos se intercalaron batucadas que pusieron ritmo a la marcha. Se notaba las ganas de salir a la calle y de mostrar el pulso del feminismo ante propuestas políticas que los han puesto en duda y que, incluso, hacen bandera de ello.

Pese a las pancartas de los grupos más o menos organizados, muchas mujeres (más que hombres) acudieron con lemas propios. Algunos, en pancartas de manufactura casera y artesanal. Otras, con simples cartulinas que mostraban al paso. La presidenta del Govern, Francina Armengol, y la delegada del Gobierno, Rosario Sánchez, se sumaron a la reivindicación. Iban junto a más cargos del PSIB tras una pancarta que encabezaba el grupo de socialistas.

La salida de la Plaça d?Espanya ?donde se inició la marcha reivindicativa que terminó en el Parc de sa Feixina? fue lenta. Casi una hora después de que arrancara el grupo situado tras la pancarta que abría la manifestación (con el lema ?Somos la mitad. Sin las mujeres se para el mundo?), hacía lo propio el más rezagado. La lectura de los manifiestos empezó a falta de diez minutos para las 21 horas, pero la gente siguió llegando hasta poco antes de las 22. En sa Feixina se entonó una versión feminista del Bella Ciao, con su letra proyectada, a modo de karaoke, en una pantalla.

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Los lemas, unos coreados, otros por escrito, fueron múltiples y en ambas lenguas. ?Respeta mi existencia, o encontrarás mi resistencia?, ?Somos el grito de las que no tienen voz?, ?Si eres tan valiente, préstame tú, tu vientre?, ?Sin las mujeres, se para el mundo?, ?Lo único que queremos limpiar es el machismo de mierda?, entre otros.

Por los carteles, y por las voces de quienes se manifestaron este viernes, pasaron todas las cuestiones que han marcado la agenda de las mujeres: desde la equiparación salarial a la violencia machista.

El 8 de marzo llega envuelto este año en un ambiente pre-electoral. Hubo representantes de los partidos de izquierda, pero también del PI. Jaume Font acudió con su familia y la candidata al Consell, Francisca Mora.

Hasta que la manifestación se disolvió se leyeron manifiestos y hubo diferentes actuaciones. Ningún representantes del PP acudió a la convocatoria. Por la mañana, Gabriel Company y un grupo de mujeres del partido organizaron su propio acto. Entienden que el manifiesto de Movimiento Feminista, está «instrumentalizado políticamente» y es «de izquierdas radical». Sin embargo, y pese al ambiente pre-electoral, la presencia de banderas partidistas fue mínima. La más numerosa, y no más de una docena de banderas rojas de plástico, fue la del PSIB.

Los partidos aprovecharon las redes sociales para difundir su presencia en la manifestación. Fue el colofón de una jornada que se había iniciado pronto y que se venía preparando desde hacía tiempo. Hubo abundante presencia de estudiantes, que ya se habían manifestado por la mañana. También se dejaron ver los dirigentes de los sindicatos.

Lo relevante de este viernes, comentaban muchas personas, no era el seguimiento de la huelga, sino hacer notar la reivindicación en la calle. Esto se consiguió, sin duda, aunque sólo fuera por los atascos en el centro de Palma.

Aquí el texto íntegro del manifiesto del 8M leído este viernes en Palma.