Baleares carece de un Plan Autonómico de Cáncer, según la AECC

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Esta es una de las conclusiones recogidas por la AECC en el estudio del Observatorio del Cáncer titulado 'Informe sobre la atención psicológica a pacientes de cáncer y familiares en España'.

Esta es una de las conclusiones recogidas por la AECC en el estudio del Observatorio del Cáncer titulado 'Informe sobre la atención psicológica a pacientes de cáncer y familiares en España'.

04-02-2019

Baleares es una de las comunidades autónomas que carece de un Plan Autonómico de Cáncer, enfermedad por las que 4.986 personas afectadas necesitaron tratamiento psicológico especializado en 2018.

Esta es una de las conclusiones recogidas por la AECC en el estudio del Observatorio del Cáncer titulado 'Informe sobre la atención psicológica a pacientes de cáncer y familiares en España'.

El informe indica también que el 94 % de las comunidades autónomas o bien no ofrece tratamiento psicológico especializado a pacientes con cáncer y a sus familiares o es insuficiente, y solo Cataluña tiene incluida, con recursos propios, esta atención integral, aunque no llega al cien por cien de la población.

Además, casi la mitad de los hospitales públicos tampoco ofrece esta prestación.
Son las principales conclusiones del informe de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), hecho público en rueda de prensa con motivo del Día Mundial de esta enfermedad.

El estudio revela también que 13 de las 17 comunidades cuentan con algún tipo de planificación en la atención al cáncer. De estas, 11 poseen un plan específico mientras que dos lo incorporan en su plan general de salud.

En cambio, cuatro autonomías (Canarias, Cantabria, Baleares y Murcia) no cuentan ni han contado en el pasado con planes específicos de cáncer y, de aquellas que los poseen, en casi la mitad (46 %), no están vigentes.

De todo esto se puede inferir que solo el 34 % de la población en España está cubierta por una política específica en cáncer «actualizada y en vigor», ha advertido en la rueda de prensa, Carmen Yelamos, responsable de psicooncología de la AECC, que ha señalado que las diferencias en el grado de actualización de los planes «es muy variable, con algunos obsoletos desde hace cinco e incluso diez años».

Ello, a pesar de que en España hay actualmente casi 236.000 personas afectadas por la enfermedad que necesitaría tratamiento psicológico especializado y que en el 30 % de los casos desarrollarán algún tipo de trastorno psicopatológico que requerirá de esa atención.
Yélamos ha subrayado que el cáncer genera un «importante sufrimiento» psicológico y malestar emocional en el 50 % de los casos, ya que se trata de una enfermedad que sigue asociada a dolor, muerte y depresión, y supone un fuerte impacto emocional en el paciente, en la familia y en todo su ámbito.
El informe se ha presentado en el marco del VIII Foro Contra el Cáncer, que preside la Reina Letizia, que este año se ha centrado en la participación de pacientes y familiares, dejando patente lo que significa para ellos el «dolor emocional» y lo que supone poder tener acceso a atención psicológica durante la enfermedad.
El estudio, que se ha hecho analizando a 10.000 personas (74 % mujeres y 26 % hombres entre pacientes y familiares) a los que se ha dado tratamiento psicológico en la AECC, revela que el 48 % de los hospitales no dispone de personal propio que realice atención psicológica, una carencia más frecuente en los pequeños, en los que el porcentaje supera el 62 %.
Además, en el 52 % restante donde se ofrece algún tipo de atención, ésta es insuficiente y en 7 de cada 10 hospitales el personal no brinda atención psicológica a los familiares o acompañantes.

Según el informe, en el 93 % de los hospitales es habitual que las enfermos y familiares recurran a entidades sin ánimo de lucro para recibir atención psicológica.
Mari Paz Ortega, afectada de cáncer de pulmón, ha subrayado la importancia de la asistencia psicológica que en su caso le ha brindado la AECC después de que su hospital no se la pudiera ofrecer porque carecía de este servicio.
Para ella, fue «fundamental» recibirla cuando siguió el tratamiento porque recibió el diagnóstico a través de una llamada de teléfono en la que le informaban que tenía cáncer.
«Ese fue uno de los momentos más angustiosos como también lo fue durante el tratamiento en el que se buscaban ganglios y se convirtió en una verdadera obsesión, con subidas y bajadas de estados de ánimo».

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