Momento de la entrega de los 'regalos' de la Plataforma Antiautopista al Consell de Mallorca. | Terraferida

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La Plataforma Antiautopista, acompañada por los Reyes de Oriente, ha hecho llegar este viernes una serie de regalos a la sede del Consell de Mallorca, todos ellos relacionados con el modelo viario. Los miembros de la Plataforma han acudido vestidos con camisetas amarillas con el lema #AutopistaNo.

El rey Melchor, ha llevado una caja llena de escombros de asfalto en alusión a los que se producirán a las obras de la autopista Llucmajor-Campos. El rey Gaspar ha aportado una lata de óleo de motor, que simboliza el incremento de la contaminación vinculado al uso de vehículos. Y el rey Baltasar ha llevado una caja con humo, en representación de los gases contaminantes.

Además, la Plataforma ha entregado tres sobres: uno para el presidente, Miquel Ensenyat; uno para la consellera de Territorio e Infraestructuras, Mercedes Garrido, y otro para el vicepresidente segundo y conseller de Participación Ciudadana y Presidencia, Jesús Jurado.

Los sobres contenían la letra de una versión satírica de La Balanguera que muestra el rechazo de la Plataforma, no solo por la construcción de la autopista Llucmajor-Campos, sino al actual modelo de movilidad de las Islas Baleares.

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Políticas de movilidad

La Plataforma Antiautopista ha mencionado una serie de cifras que ponen de manifiesto que «las políticas de movilidad basadas exclusivamente en el coche privado están fracasando». Explican que esta legislatura «el Consell habrá gastado más de 200 millones de euros construyendo nuevas autopistas y carreteras», mientras que no se ha hecho «ni un metro de tren ni tranvía».

También reprochan que «los proyectos viarios del Consell han arrasado decenas de hectáreas de bosques y espacios agrarios muy conservados y se han expropiado centenares de fincas. Por el contrario, han pasado la legislatura buscando excusas para no proteger ni un metro cuadrado de territorio modificando el Pla Territorial con criterios de movilidad y contención del urbanismo más salvaje».

Además explican que el Consell prometió que sería la «legislatura de la transparencia», pero que «la autopista Llucmajor-Campos, el proyecto más caro de la década, se aprobó en una comisión, sin público, sin posibilidad de hacer alegaciones, sin que nadie pudiera ver el proyecto, sin colgarlo en internet y mintiendo respecto a sus dimensiones. Incluso la reducción anunciada ha sido un artificio destinado a confundir a la gente».

Finalmente, la Plataforma ha criticado que el transporte público se ha quedado estancado, se colapsa, se degrada y se encarece de precio. Pero, por el contrario, la inversión en asfalto no para de aumentar.