Un momento de la presentación del impacto económico de los campos de golf en Mallorca. | CAIB

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Los campos de golf de Mallorca generan un impacto económico anual de 166,94 millones de euros, a cuya cifra habría que sumar el gasto que realizan los golfistas fuera de las instalaciones en los sectores productivos de la Isla, según el estudio realizado por la Fundació Impulsa y promovido por la Federación Balear de Golf y la Asociación de Campos de Golf de Mallorca.

El informe de coyuntura fue presentado este jueves por el director de la Fundació, Antoni Riera, quien resaltó que este producto turístico «tiene un importante efecto multiplicador económico y una elevada potencialidad para contribuir a la transformación productiva de Balears».

Así, el volumen de dinero que genera la actividad en estos campos de golf, cuya antigüedad media es de 26,3 años, representa el 0,59 % de la producción anual de bienes y servicios de Mallorca.

«Se puede afirmar que por cada euro facturado, la actividad de la red provoca, en conjunto, una producción de 2,04 euros en Mallorca y de 2,08 euros en Balears», explicó Riera.

El estudio refleja que el impacto total de la actividad de golf supera la media en once ramas, entre las que destacan las que acogen en origen el impacto directo, como son los de servicios recreativos y deportivos (16 %), el alojamiento (2,16 %), el comercio al por menor (0,91 %), la restauración (0,85 %) y el alquiler de inmuebles (0,80 %).

En lo que respecta al empleo, el 89,2 % de los trabajadores asociados a los servicios de gestión propia de los campos disponen de un contrato indefinido, mientras que el 97,4 % desempeñan su labor a jornada completa.

En cuanto a la desestacionalización, la red de campos de golf concentra la mayor parte de la actividad anual durante la temporada media (47,1 %) y mantiene un equilibrio entre la temporada baja (23,9 %) y alta (29 %).

El presidente de la Federación Balear de Golf, Benardino Jaume, valoró el estudio pero criticó la apuesta de las instituciones por incentivar esta producto desestacionalizador y la falta de promoción. «Estamos muy por debajo de Andalucía, Canarias y el Algarve, que son nuestros principales competidores, de ahí que pedimos más apoyo institucional por los efectos positivos que genera el golf a la economía».

El presidente de la Asociación de Campos de Golf de Mallorca, Luis Nigorra, incidió en que esta oferta «tiene un efecto positivo en materia medioambiental y pese a las críticas que recibimos, los 21 campos de golf suman en su conjunto una superficie de 1.300 hectáreas distribuidos en nueve municipios de la Isla, lo que representa el 0,3 % de la superficie de Mallorca».

El estudio remarca la marcada orientación internacional de la actividad de los campos de golf. El 47,7 % se trata de jugadores alemanes; el 13,9 % son británicos, el 9,9 % nórdicos; suizos el 3,3 % y austríacos el 1,6 %.