Rendirse, una opción que sirve de poco

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Ramón Arroyo llegó este jueves a Palma.

Ramón Arroyo llegó este jueves a Palma.

Jaume Morey

Ramón Arroyo (Vizcaya, 1971) fue diagnosticado de esclerosis múltiple en el 2004. La enfermedad ha supuesto un antes y un después en su vida, aunque se queda la parte positiva. En 2013 superó un Ironman y su historia de superación personal inspiró la película 100 metros, del director Marcel Barrena y protagonizado por Dani Rovira, Alexandra Jiménez y Karra Elejalde, con el objetivo de normalizar la enfermedad.

Esta mañana estará en Palma para participar en el Día del Auditor. Impartirá la conferencia ‘Rendirse no es una opción’, título que también da nombre al libro que publicó en noviembre de 2016. Y es también el lema que quiere transmitir, tanto a personas con algún tipo de enfermedad como a personas que, por las razones que sean, están atravesando algún bache. «La opción de rendirse no te lleva a ningún lado ni te saca de ningún sitio», aseguró Arroyo durante una conversación con este periódico.

Pese al positivismo que transmite y que lo caracteriza, Arroyo reconoce que no siempre fue así y que los primeros tres años después de diagnosticarle la enfermedad, le dio la espalda. «La ignoré. Esa fue mi reacción inicial. Y me pasó factura, tanto a nivel físico como psíquico.

Es más, diría que fue peor a nivel emocional», explica, al tiempo que recuerda que sintió «mucho miedo» cuando le comunicaron que sufría esclerosis múltiple, una enfermedad de la que «se tenía poca información hace 14 años».

Sin embargo, ver a su hijo mayor cuando todavía era un bebé en su cuna y darse cuenta de que ese niño «no tenía la culpa de cómo yo había decidido afrontar mi vida» le hizo cambiar su forma de afrontar la enfermedad. Y, a día de hoy asegura que si bien es cierto que la esclerosis múltiple ha supuesto ha supuesto un giro total en su vida, ha sido «a mejor», aunque es una enfermedad que no desea a nadie. «Nos ha aportado muchas cosas buenas, sobre todo la cantidad de gente a la que hemos podido ayudar», explica Arroyo, quien habla en plural porque incluye también a su mujer, con la que tiene dos hijos, y quien siempre ha estado a su lado.

Y su historia de superación personal está muy ligada al deporte. Empezó a practicarlo de forma habitual en 2008. Y pesé a que le dijeron que jamás podría correr 100 metros seguidos, su constancia y espíritu de superación lo han llevado a realizar múltiples carreras de 10 kilómetros, medias maratones y maratones. En 2013 superó con éxito su primera IronMan, que se convirtió en viral. Y aprovechó ese eco mediático como amplificador de su mensaje: «Nos olvidamos de disfrutar de las pequeñas cosas. Aquí estamos un ratito y no hemos venido a sufrir», concluye.

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