La Vía de Cintura se ha convertido en una ratonera diaria para miles de conductores. La recorremos varios días en hora punta, antes de la entrada a los colegios. | Ana Largo

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Es miércoles 24 de octubre, pero podría ser un miércoles cualquiera o un lunes o un jueves. Son las ocho y veinte de la mañana. Miles de conductores se disponen a circular por la Vía de Cintura de Palma. Es hora punta, la hora de entrada a los colegios y momento crítico para muchos trabajadores que un día más tendrán que lidiar con la densidad del tráfico que atasca la carretera día sí y día también.

En esta ocasión, este miércoles un choque en cadena leve y sin heridos tapona la vía a la altura del Estadi Balear. El atasco va más allá del cementerio. Las salidas y entradas se colapsan, así que ya sólo queda armarse de paciencia y asumir que otro día más habrá que disculparse allá donde se vaya por el retraso.

Diario de un atasco

Durante cuatro días, Ultimahora.es ha hecho el mismo recorrido por la Vía de Cintura, desde el acceso desde la autopista de Llucmajor hasta la salida a la altura del cementerio de Palma. El trayecto siempre es a la misma hora y toparse con un atasco es casi una lotería. El tráfico siempre es denso, por tramos lento, y los accesos siempre obligan a aminorar la marcha.

Si a eso sumamos un accidente de tráfico, aunque sea de carácter leve, ya todo se pone patas arriba y la vía se convierte en un ratonera con miles de coches parados.

Quien hace uso de esta vía ya conoce cuáles son los puntos más conflictos o difíciles. Salimos de casa con suficiente antelación. Si hay algún incidente, el trayecto de diez minutos se puede convertir en una odisea de al menos tres cuartos de horas. ¿Quién se la juega?

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El primer tapón se genera desde la incorporación desde la autopista del aeropuerto y, sólo varios metros más allá, en la rotonda de Can Blau, donde el acceso ya se congestiona por los vehículos que llegan también desde la carretera de Manacor.

El recorrido desde allí es lento. Primera y otra vez primera. Continuamos y topamos con otro de los puntos más complicados, los accesos (entrada y salida) de la autopista de Inca. Ese punto, junto al de Son Hugo, se convierte en un embudo, en una ratonera de coches que entran y que salen y que, independientemente del día de la semana que sea, siempre obliga a conducir con mucha precaución.

Los coches ruedan poco a poco, frenan, se lanzan y vuelven a frenar hasta pasada la salida de Son Hugo. Allí el tráfico parece restablecer su ritmo normal, pero al llegar a la zona del cementerio se vuelve a espesar. Zona de colegios cercana.

Los atascos son el quebradero de muchos ciudadanos de Mallorca, un calvario semanal que les atrapa varios días a la semana, un problema en cuyas manos no está resolverlo y que saca de quicio hasta al más templado.

La vía en cifras

La Vía de Cintura es la carretera más utilizada de Mallorca. El Consell de Mallorca sostiene que la vía conectora permitirá descongestionar el tráfico en los accesos a la ciudad y también por la Vía de Cintura, donde en el tráfico ha ido aumentando en los últimos años.

Según los últimos datos recogidos, en 2017 la vía pulverizó un nuevo récord de circulación. Alrededor de 188.682 vehículos utilizan a diario esta vía, un 5% más que en 2016, cuando ya se contabilizaban 179.731 coches diarios.