El rapero español Josep Miquel Arenas (c), conocido como Valtonyc, se dirige a los medios junto a sus dos abogados Gonzalo Boye (i) y Simon Bekaert (d) tras la sentencia de su juicio, en los juzgados de Gante (Bélgica). | STEPHANIE LECOCQ

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La negativa de Bélgica a enviar a Valtonyc a España para que cumpla tres años y medio de prisión era «una decisión esperada», según el profesor de Derecho Internacional Público de la UIB, Pau de Vilchez, que alude también a las diferentes decisiones que ha tomado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en torno a condenas similares por parte de tribunales españoles.

El experto en Derecho Internacional recuerda que aunque haya una resolución firme en España el derecho es «una cuestión de equilibrio de poderes y normas» y que, en la mayoría de legislaciones existe una amplia salvaguarda de la libertad de expresión. «Si se hubiera tratado de un acto de terrorismo la extradición hubiera sido automática en aplicación de la Euroorden», señala. También recuerda que para que se dé ese supuesto «tiene que haber una invitación clara a la violencia».

Por su parte, el primer abogado que representó a Valtonyc, Josep de Luis, señala: «Una vez más se pone de manifiesto que el sistema judicial español funciona muy bien internamente, pero que cuando le pones el espejo internacional o de los estándares democráticos occidentales, hace aguas».

El letrado Gabriel Garcías ciñe lo ocurrido a la aplicación de la euroorden y a la revisión del requisito de doble incriminación: «Si no está tipificado allí y el juez así lo considera lo lógico es que no se de la extradición». Eso sí, advierte: «Si el fiscal recurre no debe estar tan claro. Debe ser algo interpretable cuando se recurre».

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El líder de Actúa, Jorge Campos, que también es abogado y que presentó la denuncia que terminó en la condena de cárcel, lamenta la decisión: «Algo deberá hacer España para que este ninguneo a su sistema judicial se acabe. Lo que es inédito es que un juzgado belga se le ocurra entrar en el fondo de una cuestión firme ya resuelta por un país democrático». Además, añade: «Que se quede en Bélgica, habremos logrado que en España haya un fanático menos que siga amenazando a los que creemos en los derechos constitucionales. Un integrista menos». También pone el acento en los vínculos de Valtonyc y el independentismo: «Esto no es un rapero descerebrado».