Del 28 de junio al 2 de julio, el tráfico hacia Mallorca se verá afectado por el conflicto en el espacio aéreo galo | Aina Ginard

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Las compañías aéreas extranjeras prevén un caos la próxima semana en los aeropuertos de Baleares, en concreto en Son Sant Joan, por la huelga general en Francia, que se prolongará desde el 28 de junio al 2 de julio. Los centros de control galos, en concreto el de Marsella, han anunciado que también se sumarán, de ahí la preocupación de las empresas por la avalancha de cancelaciones y retrasos que se producirán.

Del 28 de junio al 2 de julio, según datos de AENA-Palma, están previstos movimientos de 550.000 pasajeros y de más de 3.800 aviones en Son Sant Joan. Las compañías españolas y extranjeras, ante este nuevo conflicto, denuncian la indefensión en la que se encuentran por la acumulación de huelgas en el sector aéreo, que desde marzo hasta junio registra un incremento del 300 % respecto a 2017.

No es el único conflicto en ciernes, ya que los controladores del Centro de Control de Barcelona han dado un ultimatúm a Enaire para responder a sus demandas. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se ha comprometido a resolver este problema, pero hoy acaba el plazo dado por los controladores para reorganizar turnos de trabajo y aumentar el número de trabajadores. Si Fomento no da una respuesta, se convocarán huelgas durante los meses de julio y agosto, que se solaparán muchas jornadas con las que realice el Centro de Control de Marsella.

Las compañías aéreas españolas vaticinan un ‘verano negro’, ya que tienen que asumir el coste de las cancelaciones y retrasos, así como el incremento progresivo del precio del combustible por el alza del petróleo. Este cúmulo de circunstancias afectará a su cuenta de resultados al final del actual ejercicio económico.

Todas las compañías, a través de sus patronales ACETA, IACA e IATA, estudian denunciar ante la Comisión Europea las huelgas de los controladores aéreos en Francia, ya que entienden que «estarían vulnerando el derecho a la libertad de movimiento que recoge la legislación de la UE». Aerolíneas, touroperadores y el propio sector turístico balear coinciden en señalar que «estamos ante un verano negro en cuanto a conflictos».