Imagen de una pintada contra la turistización en el centro de Palma. | Jaume Morey

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La treintena de entidades que forman y que han convocado una manifestación en Palma contra la masificación turística pretenden recoger el espíritu de luchas sociales y populares históricas, como la protección de la Dragonera, Es Trenc o la autopista Palma-Inca, para movilizar a «Mallorca entera», ya que «no podemos esperar a que la salven por nosotros. ¡Hasta aquí hemos llegado!».

A falta de unos días para la celebración de la manifestación, la plataforma ha publicado un manifiesto en el que repasa cómo la isla pasó de ser visitada por las aristocracias europeas y los viajeros románticos desde el siglo XIX a un modelo muy diferente a partir de los años 60 del pasado siglo, en que «las autoridades franquistas y caciques locales decidieron imponer la industria turística en una isla predominantemente agraria».

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«Desde entonces el turismo se ha vendido como el maná sagrado que sacaría a los isleños del "retraso". Bajo el discurso de que 'Mallorca vive del y para el turismo' el chantaje ha sido continuo. Nadie se atrevió a oponerse al relato hegemónico. Hasta ahora».

El texto apunta a que «los ingentes beneficios» del sector son «gracias al trabajo precario de miles de trabajadoras en las que no repercuten las supuestas bondades del turismo».

«Cobramos cerca del salario mínimo, tenemos un contrato temporal (si tenemos suerte de tener contrato) de 20 horas cuando hacemos 60 en jornadas agotadoras y aceptamos la explotación laboral como un requisito más del trabajo mientras vamos y venimos del paro. Aún así debemos estar agradecidas por poder dejarnos la piel», enfatiza el mencionado comunicado.