Momento en el que el obispo Taltavull enciende el cirio pascual. | P. Pellicer

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La Seu acogió anoche la celebración de la Vigilia Pascual, el acto que marca el fin de la oscuridad y del dolor de la Semana Santa y da paso a la luz simbolizada en el Diumenge de Resurrecció. El administrador apostólico de Mallorca, Sebastià Taltavull, presidió la ceremonia, que comenzó con la Catedral totalmente a oscuras. Solo un único punto de luz iluminaba el recinto, que es el que utilizó el obispo para encender el cirio pascual a las puertas de la Seu.

La Vigilia Pascual tiene como elementos protagonistas la luz y el agua. Estos representan por la luz de la resurrección y el agua del bautismo, dado que en las primeras épocas cristianas en este día se imponía este sacramento a los nuevos fieles.

El obispo bendijo la «luz nueva», representada por el cirio pascual, y el cortejo se dirigió al interior de la catedral, donde los fieles asistentes al oficio encendieron también sus velas al paso de la comitiva y al sonido de las palabras ‘Lumen Christi’ (luz de Cristo), pronunciada en tres ocasiones por monseñor Taltavull.

Resurrección
Una vez en el interior del templo, el obispo ofició el pregón pascual, el llamado ‘Exultet’, una de las tradiciones más antiguas en la Iglesia católica, ya que la Vigilia es el acto final que conmemora la gloria de la Resurrección.
Esta Vigilia se celebra en la Seu y en iglesias de los pueblos de Mallorca porque el evangelio recomienda esperar el retorno del Señor con lámparas para que cuando regrese vea la luz.

La celebración de la Vigilia Pascual en la Catedral de Mallorca es uno de los últimos actos de la Semana Santa que se celebran en su interior, pero la Seu volverá a abrirse hoy a partir de las 9.45 de la mañana con la finalidad de celebrar las Solemnes Laudes para dar paso posteriormente a la Procesión del Encuentro y a la eucaristía del Diumenge de Resurrecció.

Como cada año, la Seu acogió la bendición de ramos y palmas del Diumenge de Rams, la Misa Crismal del Dimecres Sant, la Misa de la Cena del Señor, de Dijous Sant, y el Davallament, del Divendres Sant. Ni el Viernes Santo ni el Sábado Santo se celebran misas hasta el Diumenge de Resurrecció.