Lucía Buil. | Jaume Morey

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Se denomina trastorno específico del lenguaje (TEL), y aunque parezca algo sin importancia, afecta al tres por ciento de los niños baleares.

Es un problema evolutivo en el procesamiento del lenguaje que se presenta en niños sanos sin otra patología y que afecta cronológicamente a su capacidad de adquisición del lenguaje, haciéndola muy irregular. Se puede empezar a detectar a partir de los cinco o seis años.

Lucía Buil, psicóloga de formación, es profesora en la UIB en el Grado de Educación Primaria. En su tesis La evolución de las dificultades de lectura en los niños y niñas con Trastorno Específico del Lenguaje estudió la capacidad para efectuar las tareas de lectura entre un grupo de niños con este problema.

«Lo que se sabía era que las dificultades existían a nivel oral y escrito existían, pero con este estudio hemos averiguado también que las dificultades se dan en la lectura» comenta Buil. Los resultados han sido reveladores: hay una relación directa entre el trastorno específico del lenguaje y las dificultades de la lectura y, además, esas barreras se van modificando con el tiempo, aunque siempre tienen que ver con la comprensión. En los primeros cursos de primaria, el problema reside en saber descodificar la sílaba. En los últimos cursos, los alumnos son capaces de unir las letras y formar la palabra en su mente, pero les cuesta acceder al significado.