Un montón de trastos y basura se acumulan en un barrio palmesano. | Redacción Local

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Las conductas incívicas no salen gratis y Emaya gasta cada año unos tres millones de euros para repararlas. La presidenta de Emaya, Neus Truyol, insiste en la necesidad de concienciar a los ciudadanos de la necesidad de no cometer actos incívicos. Para ello, están trabajando en la educación ambiental, al tiempo que se han incrementado los mecanismos sancionadores.

Truyol informa que este mes de agosto han puesto 198 sanciones, lo que representa un 195,5 % más que en el mismo periodo del año anterior. «Se ha incrementado de forma importante el trabajo de inspección y sanción», declara.

La presidenta de la empresa municipal subraya que eliminar los efectos de estas conductas incívicas ha supuesto un coste de 6.725 euros, que tienen que pagar todos los palmesanos con el dinero público. Las infracciones más comunes son dejar trastos en la calle fuera del horario de recogida, cajas sin doblar fuera del contenedor, etc.

A estas infracciones que se multan oportunamente hay que añadir aquellas en las que no se pueden sancionar porque no es posible localizar al infractor.