Imágenes facilitadas por los vecinos con pancartas en sus fachadas.

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Los vecinos del barrio de la Seu han remitido este viernes un comunicado en el que explican que llevan desde el lunes con 26 plazas menos de aparcamiento en su zona (un 40% del total de plazas que hay en la zona ACIRE). Recuerdan que el Ajuntament de Palma se comprometió a dar respuesta a las propuestas de los residentes esta semana «pero estamos a viernes y nadie se ha puesto en contacto con nosotros. El alcalde, José Hila, hace oídos sordos a los vecinos y los ignora hasta el punto de ni siquiera contestarles».

Ante esta situación, este jueves casi un centenar de vecinos reunidos en asamblea acordaron una serie de medidas. Los vecinos aclaran que «no discutimos que el Mirador queda mejor sin coches y no reclamamos esa zona. Exigimos: 26 plazas en el mismo barrio y en las mismas condiciones e igualdad de trato frente a los taxistas (esta semana hemos visto taxis aparcados en el Mirador e incluso algún coche oficial y entendemos que eso también es contaminación visual)». Entre sus peticones apuntan que «queremos obtener más plazas en el mismo barrio cuanto antes, rescatando la veintena reservadas a los coches oficiales, impidiendo que aparquen vehículos de funcionarios (con tarjeta 1-4) y recuperando zonas como el aparcamiento para motos de Palau Reial, que podría ser trasladado a la calle Conqueridor. El viernes de la semana pasada quedamos muy decepcionados con este ayuntamiento, ya que el tripartito Som Palma, MÉS y PSIB, además de Ciudadanos, votaron en contra de suprimir las reservas para coches oficiales. Simplemente se comprometieron a instar al Parlament y al Consell a que renuncien ellos a las plazas de los coches oficiales. El equipo municipal no se atrevió a tomar una decisión que perjudicaría a sus compañeros de partido en las otras instituciones y prefirieron votar en contra de los vecinos. Comprometerse a instar en vez de actuar directamente nos parece un insulto a los vecinos y una clara declaración de sus prioridades como políticos».


En su nota prosiguen indicando que «no acaba ahí el cinismo del ayuntamiento. La supuesta solución ofertada a los vecinos no se ha pensando en las necesidades de los residentes, sino en hacer caja. Ofrecen 40 abonos para el parking de Antoni Maura que sería de 24 horas de noviembre a abril y a partir de ese mes, debido a la temporada turística, de uso restringido los días laborales de 17 horas a 10 horas. ¿Por qué? Porque en verano quieren hacer caja con los turistas y los vecinos sobramos. Estos abonos que ofrecen a los vecinos les sirven para dar rentabilidad a un parking municipal en los meses en los que se utiliza menos. Un detalle importante: lo que ofertan son 40 abonos, no plazas. Así, aunque pagues no tienes plaza reservada o asignada y si el parking se llena te quedas sin.

En cuanto al precio «por más que el abono sea reducido (690 euros al año y de pago por adelantado), debido a las restricciones horarias las plazas que se han ofrecido no se pueden considerar un equivalente a las eliminadas. Además, los vecinos hemos conocido que desaparecía el 40% de las plazas de aparcamiento del barrio cuando ya hemos pagado la tasa ORA 2016, con lo que los que opten por el abono estarán haciendo un 'repago'. Con la ORA pagamos 24 euros anuales y podemos aparcar 24 horas todo el año. Con la oferta del parking de Antoni Maura para tener una plaza en las mismas condiciones (24 horas, todo el año) habría que pagar 1.320 euros anuales, según las tarifas vigentes».

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Por último, resaltan que el gran inconveniente de este parking es la ubicación. «Las familias con niños pequeños y los vecinos más mayores recuerdan que para llegar a sus casas tendrán que subir el casi medio centenar de escalones de la Costa de la Seu o subir la cuesta de la calle Conqueridor».

Además del tema del aparcamiento que califican como «la gota que ha colmado el vaso», explican que existen otros problemas en este barrio de Palma, que «lleva años padeciendo la masificación del turismo de cruceros sin que nadie haya tomado ni una sola medida para gestionar y regular el impacto que tiene la llegada de semejantes flujos de gente en un solo día y facilitar así la convivencia entre turistas y vecinos. Los vecinos somos necesarios para dar vida al barrio y que no se convierta en un parque temático o una zona de alquiler turístico».

Medidas

Ante esta situación los vecinos anuncian que «recrudecerán las protestas» con futuras movilizaciones «que se darán a conocer más adelante».

Adelantan que contactarán con la prensa internacional, además de con otras entidades y asociaciones que reivindican a los vecinos frente al turismo masivo. Continuarán con la campaña de denuncia en prensa de cualquier vehículo que aparque en el Mirador e iniciarán una ronda de contactos con los representantes de las distintas instituciones públicas para explicarles la situación y pedirles que renuncien a sus plazas reservadas para coches oficiales «dado que en la mayoría de los casos, como en el Parlament, tienen aparcamientos privados».