Las condiciones meteorológicas y el ambiente cálido han favorecido la reproducción de los insectos. | Michel's

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Las elevadas temperaturas del mes de enero han propiciado la temprana aparición de las orugas de la procesionaria, la silenciosa plaga que azota los pinos de Balears. El insecto se ha adelantado unas semanas y ya están bajando de los árboles, cuando normalmente sucede durante los meses de febrero y marzo. A esto hay que añadir la proliferación de nidos que cuelgan de los árboles, ya que sin lluvias ni temperaturas frías, la mayoría de larvas ha sobrevivido al invierno. Todo apunta que este año la plaga podría ser mayor.

Desde la Conselleria de Medi Ambient i Agricultura reconocen que otro factor a tener en cuenta es que el año pasado no se llevó a cabo ninguna una campaña de fumigación aérea, lo que también puede implicar más procesionaria. Así lo explica la técnica del servicio de Sanitat Forestal del Govern, Sandra Closa, que añade que en febrero y marzo se realizará un nuevo mapa para conocer los niveles de procesionaria en toda la isla. «Durante el 2015 en Mallorca y Menorca no se realizó ninguna actuación, por lo que posiblemente la procesionaria esté peor este año», aclaran desde Medi Ambient.

Los niveles de procesionaria en 2014 fueron bastante elevados y solo 26 mil hectáreas forestales no estaban afectadas, mientras que 33 mil tenían un nivel de alerta 3. En 2015, la Conselleria realizó una campaña de fumigación aérea, por lo que los niveles se redujeron considerablemente pasando de 26 mil a 61 mil las hectáreas consideradas no infectadas por la plaga.