Climent Garau disfruta del tercer grado penitenciario. | Alejandro Sepúlveda

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Climent Garau es el paradigma de que un preso puede rehabilitarse. Pasó del cielo al infierno; de director de Bancaja, posible candidato del PP a Cort y presidente vecinal en sa Calatrava, a estafador compulsivo y presidiario. Ahora, tras seis años y medio encarcelado, disfruta del tercer grado.

—Usted como político en esa época habría sido muy peligroso.
—La verdad es que sí: peligrosísimo. Y podría haber salido, porque me iban a poner de número 17 en las listas del PP y el 18, que era Carlos Veramendi, salió. Cuando lo pienso es verdad que mejor que no fuera político.

—¿Cuando empezaron los rumores de sus estafas le dieron la espalda?
—Mucha gente. Y sobre todo los políticos. Es lo que tiene la Derecha. En cambio tengo que reconocer que Catalina Cirer, que era la alcaldesa, nunca me abandonó a mi suerte. También se portó muy bien Joan Fageda.

—¿Por qué empezó a estafar?
—Por codicia. No tenía grandes vicios. De hecho las drogas las vi por primera vez en prisión, pero estafas por vanidad. Por dinero. Como director de banco haces muchos contactos, todo es más fácil.

—¿Cómo lo hacía?
—Básicamente hacía operaciones inmobiliarias con dinero de los clientes del banco y de mi familia. Mi intención era devolverlo, pero luego llegó la auditoría de 2004 y se destapó todo.

—¿En qué gastaba el dinero?
—Pues sobre todo en viajes: me recorrí medio mundo. O más. He estado en muchísimos lugares. No tenía otros vicios. Mi mujer me abandonó, perdí el trabajo y todo se desmoronó. Ingresé en prisión en enero de 2009, para cumplir una condena de diez años y medio.

—Y allí empezó su catarsis.
—Yo creo que el sistema penitenciario español es el mejor de Europa, con diferencia. Tenemos grandes profesionales: funcionarios, médicos, educadores, monitores... El problema es que los medios son insuficientes. Si alguien quiere salir del pozo, recibe ayuda. Hay entidades como Proyecto Hombre o el GREC. También hay cursos. La rehabilitación es posible.

—Se volvió muy religioso.
—Y eso que parte de la Iglesia me dio la espalda, lo cual no es muy cristiano. Pero ahora vuelvo a creer con fuerza, gracias al nuevo Papa.

—Estuvo con Rodrigo de Santos, Massot, Vicens, Hidalgo... Los presos VIP.
—Sí, fue una época curiosa. Empezaban a entrar en prisión los políticos...