José María Rodríguez.. | Jaume Morey

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Sesenta y ocho tacos son sesenta y ocho tacos. Hasta el potente cuerpo de San José María se resiente. Tras el palmetazo en la cara propinado por la calle Génova a su vástago Álvaro Gijón, al cual han echado de la lista al Congreso a latigazos, el aparato rodriguista se ha dado cuenta de que está llegando la hora del relevo generacional. El venerado José María Rodríguez Barberá sopló 68 velitas el pasado agosto. No hay tarta que aguante tanta cera. «Es momento de hacer testamento y retirarse a Cala Viñas a dictar sus memorias». Los rodriguistas están casi epilépticos porque la gente de Mateu Isern y Tito Fiol carburan a todo pistón y desarrollan reunión tras reunión por toda Palma. O la tropa rodriguista espabila, o pueden pegarse un batacazo de órdago en el congreso de la próxima primavera. Además, han detectado goteo de tropa suya que se pasa a las filas regionalistas. Han de reaccionar.

Lo malo es que las últimas trifulcas han quemado a las puntas de lanza de la segunda generación de rodriguistas. Alvaro está más hecho polvo que un bote de Cola Cao. La cúpula de la calle Génova le ha pasado por encima como una apisonadora. Su compañera, la exconsellera Sandra Fernández se ha calcinado a su lado en la batalla del año pasado para crucificar a Isern. Sandra estaba en el Consolat cuando los rodriguistas calentaron las orejas a Bauzá para que echase a Isern de Cort. Como es sabido, a Joserra le encantaba hacer de verdugo sólo por el placer de enarbolar el hacha del poder. No tuvieron que implorarle demasiado. «Disfrutó con esta ejecución».

La causa

Madrid no perdona que sus amiguetes se quedsen sin casino en el Teatro-Bingo-Circo Balear porque Álvaro Gijón informó desfavorablemente desde Cort en el último minuto dejando en calzoncillos a Isern. Ahí está la clave del desastre. Gijón se queja de que dentro del PP hay un bocas que ha hablado mal de él en Madrid. Es cierto. El bocas existe. Pero no ha sido ni mucho menos el causante de su defenestración. El cabreo de verdad viene del asunto del casino. El bocas, como todo el partido sabe, es Miquel Ramis, el Omar Shariff de Alcúdia, «que se cree que puede cargarse a quien le dé la gana sin bajar del camello. Pero está muy equivocado. No se entera. En Madrid ni le escuchan. El auténtico navajazo, el definitivo hacia Álvaro, ha venido por otro sitio, mucho más inteligente y doloroso, mucho más traicionero».

Tercera generación

La jugada que prepara el rodriguismo para mantener el poder en Palma una vez que San José María abandone la presidencia y el vicario Álvaro la secretaría general, es encontrar un hombre de transición de la segunda generación que dé paso al tapado de la tercera, el auténtico llamado hacerse cargo del aparato rodriguista a medio plazo. Como hombre de la transición se piensa en un «hombre bueno, dialogante, leal, serio, educado y con carrera política a sus espaldas». Con tantos atributos, la tropa rodriguista no tiene mucho donde elegir. El perfil apunta hacia Rogelio Araujo, todavía diputado y apreciado en Madrid. Podría rehacer puentes. Araujo debería mantener las riendas de Palma hasta dar paso al tapado, que ahora mismo es el concejal de Cort Xavi Bonet, auténtico pura sangre de la tercera generación rodriguista, nieto predilecto de José María y el hombre ahora mismo designado para frenar el paso a Tito Fiol y a sus cada vez más reforzadas huestes, que cuentan con el apoyo del batallón regionalista de la Part Forana y con el aval total y absoluto de Mateu Isern. Tito se prepara para ser el candidato a alcalde el 2019.

Mientras, el que se ha esfumado es el actual presidente del PP-Balear, Miquel Vidal, que ha quedado aparentemente con una mano detrás y otra delante tras la defenestración de Álvaro por parte de Madrid. Vidal había propugnado que fuese la Junta Directiva Insular la que designase a los candidatos. Pero Génova le ha dejado en ridículo. Vidal ha organizado un amago de protestita con la boca pequeña para salvar la cara, pero «en realidad está muy contento porque les ha servido en bandeja la victoria a los regionalistas, que son los suyos».

A principios de esta semana los rodriguistas intentaron ponerse en contacto con Vidal. Fue casi imposible. Se pasó un par de días encima de su tractor en Santanyí, en pleno campo. Vidal es un chico afortunado. Es hijo único y tiene dos fincas, la de su padre y la de su madre. Eso le permite desaparecer cuando vienen mal dadas. Si quiere, no le encuentra ni James Bond. Y ahora...a verlas venir...y misión cumplida: José María, kaput; Álvaro, kaput y Vidal encima de la higuera mirando el panorama.