El nuevo presidente de lo Social del TSJIB, Antoni Oliver, durante su toma de posesión. | T. Ayuga

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El magistrado Antoni Oliver se ha marcado como prioridad mejorar la situación de los juzgados sociales en Baleares, que ha llegado a un «callejón sin salida» que considera «insostenible», ha asegurado esta mañana en su toma de posesión como presidente de la Sala Social del Tribunal Superior de Justicia de Baleares.

Oliver ha prometido el cargo ante la sala de gobierno del TSJIB en el Palacio de Justicia de Palma al expirar el mandato de su predecesor, Francisco Javier Wilhelmi, cuya labor ha alabado y de quien ha dicho que le ha dado hoy la «alternativa».

En su discurso, el nuevo presidente de lo Social del TSJIB ha llamado la atención sobre la situación anómala de la sala que presidirá, que debería ser un tribunal pero tiene solo dos magistrados titulares. Oliver ha afirmado que «en el apartado de carencias y disfunciones destaca la necesidad de completar la planta de la sala», con la creación de la tercera plaza, «una prioridad» tanto para él como para el presidente del TSJIB, Antoni Terrasa.

Se ha comprometido a intentar «mantener y mejorar» la eficacia en la labor de la Sala Social y la «excelencia» de sus resoluciones. «No creo pecar de inmodestia si digo que nuestras resoluciones tienen un nivel de calidad óptimo y que el tiempo de respuesta de nuestra sala está entre los mejores de todo el estado», ha asegurado.

Oliver también considera prioritario mejorar la situación de los juzgados sociales porque la jurisdicción que había sido la más rápida «es hoy la instancia más lenta y colapsada», dado que las reformas del derecho del trabajo no han ido acompañadas de la creación de los juzgados necesarios para hacer frente a la litigiosidad que se ha derivado de ellas y «se ha llegado a un callejón sin salida», ha alertado.

«La carga de trabajo se ha hecho insoportable para los compañeros de la instancia y el retraso es ya inasumible para los ciudadanos que acuden a nosotros pidiendo la tutela judicial que les reconoce la Constitución. Si falla la primera línea, los juzgados sociales, falla toda la jurisdicción», ha recalcado.

El magistrado se ha descrito como un afortunado por poder dedicarse a «esta noble función» de «resolver por medios pacíficos los conflictos». Según Oliver, ninguna otra rama del derecho como la laboral ha cumplido la doble función pacificadora y de progreso. «Pocas cosas como la seguridad social nos han dado tanta fortaleza social y moral, siendo uno de los máximos exponentes de la solidaridad entre los ciudadanos», ha reflexionado en su intervención.

«En el sistema de seguridad social, quienes tienen la edad, la salud y la suerte de estar en activo contribuyen para ayudar a quienes lo necesitan», ha proclamado, antes de alertar de que en los tiempos actuales de «opulencia, individualismo feroz y aumento de desigualdades», el derecho del trabajo y la seguridad social están «en peligro».

Ha criticado «las sucesivas y poco meditadas reformas» que «muchas veces no responden a las necesidades de la gente», suelen ser fruto de «urgencias económicas y del dictado de los mercados» y que se lo ponen «francamente difícil» a los jueces que deben interpretar y aplicar la Ley. «No hay tiempo de asimilar una reforma cuando ya nos llega la siguiente», ha descrito, pero se ha mostrado optimista al añadir que «las inclemencias de estas tormentas normativas» pasarán.

De cara al futuro, también afronta el reto de la modernización de la justicia con el expediente electrónico y se ha mostrado partidario de promover la colaboración entre magistrados y profesores de universidad.