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La Casa Real comunicó el pasado 3 de junio, tras la abdicación del Rey Juan Carlos, que la Familia Real quedaría limitada a los nuevos monarcas, Felipe VI y Doña Letizia, sus hijas Leonor y Sofía, y los padres del nuevo Rey, Don Juan Carlos y Doña Sofía. De esta forma, las Infantas Elena y Cristina dejaron de ser miembros de la Familia Real, pasando a ser familiares del Rey Felipe VI, como hasta entonces lo eran las Infantas Pilar y Margarita, hermanas de Don Juan Carlos.

La Infanta Leonor pasó desde ese momento a tener el tratamiento de Princesa de Asturias y demás títulos vinculados al Heredero de la Corona, mientras que la hija menor de Felipe y Letizia, Sofía, siguió siendo Infanta.

La Casa del Rey informó entonces, hace ahora un año, que llevaba años barajando modificar la composición de la Familia Real para limitarla, incluso antes de que se produjera la sucesión, a los miembros de la familia que vivían exclusivamente del presupuesto que el Estado destina a la Corona.

La Infanta Elena y la Infanta Cristina --mientras participó en actos institucionales-- también recibían una retribución que, como no equivalía a un sueldo como en el caso de los Reyes y de los Príncipes, lo compatibilizan con otras actividades económicas en empresas privadas, un modelo de doble dependencia que sin embargo quedó en evidencia con la investigación judicial en torno a los negocios de Iñaki Urdangarin.

Una fuente del Palacio de la Zarzuela reveló en una información publicada por Europa Press en diciembre de 2011 este plan para limitar los miembros de la Familia Real. Un día después, la Casa del Rey rectificó esa información y reaccionó destituyendo al entonces portavoz de la Casa, Ramón Iribarren.