Javier Salinas cumplió con la tradición y lavó los pies de doce 'vermells' de la Seu. | M. À. Cañellas

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El obispo de Mallorca, Javier Salinas, ha cumplido con la tradición del lavado de pies durante el oficio religioso de la Cena del Señor, que se ha celebrado este Jueves Santo en la Seu. De esta manera, el obispo ha querido recordar cómo Jesús hizo los mismo con sus doce apóstoles en la Última Cena, por lo que Salinas hizo lo propio con doce vermells del coro de la Catedral.

Este acto litúrgico, que fue seguido por numerosas personas que escucharon al obispo en la Seu, es una conmemoración de la Última Cena de Jesucristo y de la institución de la eucaristía, porque fue Jesucristo quien «anunció el que es el significado de su muerte y de su resurrección», ha dicho Salinas.

Durante su sermón, Salinas explicó a los fieles que «lavar los pies es un símbolo que nos hace partícipes del camino de Jesús». El obispo manifestó que en la última Cena con los apóstoles, Jesús no sólo hizo un gesto para que lo recordasen al lavarles los pies, sino que «tenía conciencia de que esta entrega tendría eficacia porque Dios daría una respuesta: la resurrección» y que esta es «una manera de perdón y de saber que portamos mutuamente las cargas». Salinas apostó por un dirigirse a los fieles tanto en castellano como en catalán.

Pan consagrado

Además del acto simbólico del lavado de pies, otro momento muy importante de la Misa de la Cena del Señor que se celebra el Jueves Santo por la tarde en la Seu es la procesión en la que se lleva el pan consagrado desde el altar hasta la Casa Santa.

Como marca la tradición, el citado pan consagrado permanece en la Casa Santa, para que pueda ser adorado por los fieles de Mallorca que así lo deseen, hasta la tarde del Viernes Santo.