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Toda la oposición convirtió ayer el último pleno ordinario del Parlament en una censura global al Ejecutivo de Bauzá, que cumple tres años en el cargo, y en una petición unánime de diálogo, tanto de palabra como por carteles, que portavoces de todos los grupos también plantearon al presidente antes del inicio de la sesión.

Los diputados y las diputadas de la oposición esperaron a una de las intervenciones de Bauzá para exhibir carteles a favor del diálogo. Aunque la petición inicial se centraba en el diálogo con el sector docente, en cada una de las intervenciones sobre los distintas áreas del Ejecutivo, se insistió en esta reclamación.

Todo ello en una jornada marcada por la reunión del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) que, coincidiendo con el pleno, deliberaba sobre la incompatibilidad del president.

La socialista Pilar Costa hizo una pregunta expresa sobre el asunto, lo que molestó al vicepresidente Gómez. Costa afirmó que, a lo largo de sus tres años en el Govern, había quedado claro que «Bauzá tiene un problema de incompatibilidad con los ciudadanos que representa». Y añadió que «tenemos un presidente interino que si es declarado incompatible y no se va, habrá estafado a los ciudadanos». Para Gómez, «al president le adorna la legalidad» y la «insistencia» de los socialistas en este asunto «sólo es fruto de una oposición de acoso y derribo a un presidente salido de las urnas».

Llamadas al orden

Costa se había interesado por el balance de los tres años en el área de la función pública. Todas las preguntas del PSIB fueron idénticas: reclamaban un balance de estos tres años sobre diferentes materias: salud, educación, etc. También Més incidió en estas estrategia de plantear un balance. Y el PP reaccionó con elogios. La popular Asunción Pons, por ejemplo, felicitó al Govern por su capacidad de diálogo. Eso sí, refiriéndose al plan de empleo y a la situación laboral.

Desde el primer momento se vio clara cuál iba a ser la estrategia. Antes de cada pregunta de la oposición, sus representantes, planteaba «una cuestión previa», que no era otra que la petición de diálogo. Varias diputados citaron expresamente la huelga de hambre del profesor Jaume Sastre, que reclama que el president se reúna con el sector docente.

La tensión se vivió desde el primer momento. Margalida Durán, presidenta de la Cámara, negó cuatro peticiones del palabras para que los grupos reclamaran diálogo. Incluso llamó al orden a los portavoces del PSIB y Més.

Bauzá, en su último turno de palabra y en respuesta asegurado que, si se echa la mirada tres años atrás, se evidencia «un gran cambio» de la situación en Balears y «de esperanza de cara al futuro».

Armengol le había acusado de no resolver ningún problema y de crear otros allá donde no existían, en alusión al TIL y la política lingüística. «¿No cree que ha llegado la hora de hablar con la comunidad educativa? ¿Ni por un atisbo de humanidad será capaz de dialogar?», le dijo.

Durán le cortó el sonido del micrófono antes de terminar y se suscitó una nueva protesta.