Imagen de la concentración de los trabajadores de Coca Cola, esta mañana. | T. Ayuga

25

Los paros parciales en contra del cierre de la fábrica de Coca-Cola en Palma y otras tres en la península comenzaron ayer con un seguimiento masivo en Mallorca. En concreto y según datos de UGT, el 90 % de los trabajadores de la planta que estaban llamados a parar de 7:00 a 9:00 horas secundó la huelga, mientras que en el segundo turno, el seguimiento fue del 78 por ciento. En el primer turno, paró la plantilla de industrial, logística y comercial, mientras que en segundo lo hicieron los administrativos.

El comité de empresa mostró su satisfacción por la respuesta de los trabajadores y matizó que los jefes fueron los únicos que no secundaron la huelga. Confían en que se mantenga la misma tónica en el paro de dos horas previsto para mañana y en la huelga indefinida convocada a partir del 10 de febrero.

Petición

Desde el comité de empresa solicitaron ayer el apoyo de la sociedad. «Pedimos a la ciudadanía que nos ayude a plantar cara a Coca-Cola Iberian Partner», señalaron, por lo que pidieron que no se consuman productos producidos por la multinacional porque «quieren dejar a sus trabajadores en la calle a pesar de sus beneficios».

Noticias relacionadas

El cierre de la planta de Palma también llegó al Parlament. El conseller d’Economia, Joaquín García, reiteró la postura del Govern «al lado de los trabajadores» y aseguró que no ven «razones económicas ni organizativas para el cierre». Así contestó a la diputada socialista Pilar Sansó, quien acusó a los gobiernos del PP de ser los responsables del cierre de esta planta, ya que con la reforma laboral se permite que empresas con beneficios y sin justificar pérdidas lleven a cabo expedientes de regulación de empleo (ERE). Representantes de todas las formaciones se acercaron a hablar con miembros del comité de empresa, presentes en los pasillos del Parlament.

Por su parte, la empresa cuantifica en 27 millones de euros los ahorros estimados del nuevo modelo de distribución, que supondrá además unas inversiones en la cadena de suministro de aproximadamente 15 millones de euros. Con el nuevo mapa industrial, tras el ERE y cierre de fábricas, el almacén de Palma se reemplazará por uno externo.