TW
3

El juez decano de Palma, Francisco Martínez Espinosa, decidirá si la infanta Cristina puede acceder en coche hasta el patio de los juzgados para entrar directamente a prestar declaración como imputada el 8 de febrero o tiene que bajar a pie la rampa por la que se entra en la sede judicial los fines de semana.

Como en las declaraciones de Iñaki Urdangarin en febrero de 2012 y 2013, Martínez Espinosa establecerá las condiciones externas en que se celebra la comparecencia como imputada de doña Cristina a partir de las indicaciones que le planteen los responsables del dispositivo policial de seguridad.

Cuando el esposo de la infanta declaró por primera vez, el juez decano accedió a que bajase en coche hasta el patio en el que se encuentra la puerta del juzgado de guardia, aunque finalmente Urdangarin descartó esa opción, descendió la cuesta a pie e, incluso, hizo declaraciones a los periodistas. En la segunda ocasión, también bajó andando.

También es relevante desde el punto de vista de la imagen dónde podrán situarse fotógrafos y cámaras de televisión y cuántos estarán en disposición de captar a la infanta cuando acceda a los juzgados.

En las jornadas de declaración de Urdangarin se colocaron vallas para que los gráficos y redactores pudieran seguir la entrada del imputado a pocos metros de la puerta y se restringió el número de periodistas por medio para evitar una excesiva masificación.

Noticias relacionadas

Para el 8 de febrero, cuando a buen seguro los medios acreditados no serán menos que en las comparecencias judiciales del esposo de doña Cristina, aún no se ha decidido dónde estarán ubicados los periodistas, aunque se da por seguro que se permitirá que la infanta baje al patio en coche y se evite el «paseíllo».

En cualquier caso, estará en manos del juez decano, que previsiblemente se reunirá con los responsables del dispositivo de seguridad la semana que viene tras reincorporarse al trabajo después de unos días de vacaciones.

También habrá que determinar qué calles aledañas a los juzgados se cortan al tráfico y si se permiten concentraciones, en caso de que se convoquen, en las proximidades de la sede judicial de Palma, cuestiones que corresponderán a la Policía y a la Delegación del Gobierno en Baleares.

Aunque faltan 25 días para que la duquesa de Palma declare ante el juez José Castro por presuntos delitos fiscales y de blanqueo de capitales, los juzgados de la capital mallorquina son ya un punto de atención constante para numerosos medios de comunicación que tratan de prever cómo podrán informar del acontecimiento con el mayor detalle posible.

Los balcones del edificio situado frente a la rampa, desde los que se tiene «a tiro» el patio del antiguo colegio salesiano convertido en sede judicial, vuelven a convertirse en potenciales plataformas televisivas para buscar la mejor imagen de un acontecimiento inédito en España.